Corre 1991 y el cada vez más consolidado negocio de la Tv por cable tiene una gran fortaleza para anunciar y pelearle a la tv de aire: sus contenidos no tienen cortes comerciales. Al fin y al cabo para eso se paga un abono, no? Por eso, este aviso de VCC (Video Cable Comunicación, ya con 9 años de vida en el mercado y estrenando logo) aclara que su programación, la cual incluía señales de producción propia, no se cortaba hasta que finalizaba completamente, sea el evento que fuere. Ya no se trataba de comodidad o practicidad, sino simplemente no faltarle el respeto ni al televidente ni a ellos mismos, que ya no eran sólo transmisores sino también productores de televisión. A fines de ese mismo año VCC inauguraría las transmisiones codificadas.
Y si hablamos de finales, el final de esta linda práctica es triste: a pesar de contar con un abono cada vez más abultado, todas las empresas de cable en menor o mayor medida irán sumando tandas comerciales y dividiendo el negocio entre señales ordinarias y contenido cada vez más ultra premium, hasta que otros servicios de la mano del Internet los pasa por arriba y los deja sin muchas diferencias a la tv tradicional, retaceando contenido y eventos exclusivos. Y en cuanto a VCC mismo, el panorama no mejora: será devorada por los pulpos Multicanal y Cablevisión a partir de 1997, hasta desaparecer su marca al año siguiente...
Baldosa callejera con el logo de VCC adoptado en 1991. Vista en la provincia de Córdoba en 2021.

































