El Gran libro de las Marcas fue una recopilación de envoltorios, envases, publicidades y avisos sobre muchos productos: golosinas, galletitas, chocolates, alimentos, bebidas, medicamentos, productos de limpieza, cosmética, perfumería, higiene, etc. Lo comencé en 2002 y lo terminé en 2006. Llegamos al 2012 y, 10 años después, y con las posibilidades de interacción de la actualidad, decidí retomar las colecciones para agrandarla aún mas. Con el propósito de compartir los logros realizados en esa vieja y en esta nueva etapa, se crea este blog. También será el canal de comunicación para todos los que se ofrezcan a vender cosas que ustedes tengan, y así agrandar la colección. Saludos y ojalá que lo disfruten!
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domingo, 24 de julio de 2022

Tiempos jurásicos (1997)


Antes de que los influencers se consideraran como tales, todavía se consideraba que aparecer en la clásica tv de tubo era sinónimo de llegar al estrellato y hacerse famoso, por más que no se tuviera ningún talento. Igualmente podía llegar a considerarse un premio atractivo el aparecer en la tele protagonizando una publicidad... y de qué golosina! En 1997 esa promoción para ganarte tus 30 segundos de fama los ofrecía Arcor con sus icónicos chicles con forma de fruta, los DinOvo Frutis. De paso te comentaban que ahora venía un nuevo sabor, de cereza y sandía. Paralelamente a éstos venían el tradicional, nacido en 1992 con forma de huevo de dinosaurio o el más bizarro todavía, el Space con forma de OVNI. La expresión "Billiken" en el cupón para recortar no hace referencia a la competidora de Arcor sino a la revista donde salió publicado el aviso.
Si bien googleando se van a encontrar con varios diseños de los 2000 y 2010 que tuvo el DinOvo en Brasil, por aquí hace por lo menos 20 años que no lo hemos vuelto a ver, declarándose extinto muy a pesar de varios... y los actuales importados Fini no alcanzan!

sábado, 1 de julio de 2017

Semana dulce, plata dulce (1992)

 Ya estamos en Julio, y comienza el inefable período Semana/Quincena/Mes de la Dulzura. Muchos buscarán de lo más económico que tengan a mano, muchos otros harán un esfuerzo para quedar bien y muchos más ni siquiera tienen presente la fecha. Los locales dedicados a la venta de estas golosinas se vienen preparando hace rato y para ello las empresas vienen desde hace rato ofreciendo qué tipo de productos son convenientes para vender y qué novedades serán un suceso en ventas. Además, con el paso del tiempo los catálogos de productos para kiosqueros y almaceneros son el más fiel legado de lo que se puede reflejar en alguna época golosinera en especial. En esta oportunidad nos adentramos a este coqueto boletín de Arcor de hace exactamente 25 años: Julio del 92. 


La principal novedad que nos pega de lleno en la cara son los históricos y tan añorados chicles DinOvo. De esta forma no sólo se confirma su fecha de llegada a la Argentina sino que también se aclara algo que increíblemente mucha gente se pregunta: qué relación había entre un chicle y un dinosaurio? Justamente porque eran huevos de dinos! Eso también puede ayudarnos a pensar por qué nunca más se fabricaron: evidentemente se acabó el lote arqueológico que se encontró Arcor…


Los desajustes de diseño eran una constante en esa época: las fotografías eran de buena calidad y a todo color, pero da la sensación que están descentradas o fuera de lugar. En consecuencia, los productos Godet (con flamante logo) casi ni se ven. Aparece tanto el cacao de la marca antes nombrada como el de Gody. Muy probablemente ambos hayan mutado en el actual Arcoa. Hace su aparición la barra de chocolate Toy´s: así es, la marca hoy conocida por sus huevos con sorpresas de dudosa calidad comenzó siendo una “golosina rock”, aunque hay que reconocer que en estos últimos años volvieron a salir chocolatines con ese nombre. Pueden apreciarse joyas del pasado como los logos antiguos de las Mogul o los Butter Toffes, y ni hablar de la superrecontra mítica lata de masitas danesas…. Hay toda una generación traumada por no haber encontrado nunca una galletita de ésas, sino puros botones o hilos.

Pero sin dudas lo que nos parte la cabeza es la curiosísima editorial de Arcor que se asoma a la derecha: comienza siendo una bienvenida clásica en este tipo de publicaciones pero de a poco se va cebando y termina haciendo una defensa acérrima del 1 a 1 y critica duramente a la hiperinflación sin nombrarla. Habría que ver cuántos consumidores retiene Arcor si publica ahora una defensa tan enfática de las políticas del menemismo…


Para finalizar, nos damos el gusto de volver a ver los logos clásicos de Vocación y Godet, que en esa década iban a desaparecer sin dejar rastro. Cofler repetía una estrategia hecha por varios fabricantes de chocolate en esa época: vender la variedad nacional pero también generaba una tanda de importados premium. Otra perlita valiosa es la aparición del desconocido Candy Coco: este producto con un nombre tan cool para la época no es otra cosa que la reversión noventera del histórico Bauty, que por ese entonces había dejado de existir. Y nuevamente nos refriegan en la cara que los huevitos DinOvo podían conseguirse en cualquier lado al insultante precio de… 5 centavos. Un cachetazo noventoso y culinario que sinceramente nos dejó con los ojos demasiado empachados… 


miércoles, 29 de julio de 2015

Una golosina extinta


En el mercado de los chicles las marcas suelen perdurar durante bastantes años: puede que nadie conozca gente que consuma chicles Bomky o NeoGum, y sin embargo se siguen fabricando. Pero hubo una marca, ya desaparecida, la cual desde su nacimiento en 1992 revolucionó ese mercado para dejar una marca difícil de despegar, como chicle en zapatilla: los chicles DinOvo. Estas golosinas, las cuales pretendían emular a huevos de dinosaurios, comenzaron como una importación proveniente de la fábrica de Arcor en Brasil, y todas sus inscripciones venían en portugués. Al popularizarse rápidamente en el país hizo falta que los envoltorios fueran reemplazados por versiones castellanizadas. El hecho de ser importados y más caros que el chicle promedio era compensado no sólo por su buena calidad sino por traer 2 por unidad. Alguna vez en sus principios los compré creyendo que eran gomitas, y me arrepentí tras enterarme que eran chicles, y los terminaba regalando. Se convirtieron en un indeleble símbolo de los 90 por múltiples razones: auspiciar eventos y contenido infantil siempre referido a dinosaurios (por ejemplo, en revistas Conozca Más), acompañar la fiebre noventera por los dinosaurios producto de Jurassic Park, presentar constantes nuevas variedades (como los DinOvo Frutis, con forma de frutitas, tal vez los más recordados, o los DinOvo Space en 1995, con forma de OVNI) y también lamentablemente por no conocerse su paradero tras finalizar esa época. Es cierto que aún para los años 2001-2002 podían conseguirse, pero ya empezaban a escasear y empezaron a ser opacados por otros producto similar de Arcor que por esos años trataba de imponerse: los Yahoo, también chicles confitados pero rellenos de juguito, los cuales a pesar de ahora llamarse Poosh siguen existiendo y le hacen batalla a los Bubaloo. Muchos rumores aparecieron en estos últimos años sobre su supuesta vuelta, que volvían pero no fabricados por Arcor, que aún se conseguían en Brasil, pero nada concreto verdaderamente. Tal vez estos chiclecitos que pretendían ser huevos de dinosaurios efectivamente lo eran, y al tratarse de una cantidad limitada su consumo masivo los terminó de extinguir. Ni siquiera la llegada de Jurassic World los hizo volver. Sólo quedan algunos restos sobre dicha civilización, como algún calco pegado en algún kiosco ya despintado y apunto de desaparecer, o como el calco de la foto, conservado y lejos del peligro de fosilizarse. Si de casualidad ven alguno de estos huevos viejos de vuelta por ahí en algún cajón o ropero, se recomienda no comerlos, porque se estaría destruyendo material paleontológico. La época de comerlos ya pasó.

sábado, 15 de marzo de 2014

50 años sin escalas

Viajamos entre los años 40 con la galería artística del aceite Ricoltore (gracias a Daniel Wilson) para luego llegar a otra galería artística, bien noventosa, de la mano de Andres Navarrete Garcia...







Antes de trabajar con los Teletubbies, el sol vendía gaseosa...

Distintas formas, igual sabor.

El conejo de Nesquick, logrando trabajar luego de la recuperación de una cirugía estética (?)

OVNIs de chicle. Fabio Zerpa tiene razón.

ACTUALIZACIÓN 15-10-14

 Continuando con DinOvo, Ema Lasa nos envía una rareza: uno de los stickers proveniente de sus primeras épocas, cuando había una importante vinculación con Dinosaurios todavía, no sólamente el que aparecía inflando un globo en el logo, sino también de otros tamaños y contexturas...