El Gran libro de las Marcas fue una recopilación de envoltorios, envases, publicidades y avisos sobre muchos productos: golosinas, galletitas, chocolates, alimentos, bebidas, medicamentos, productos de limpieza, cosmética, perfumería, higiene, etc. Lo comencé en 2002 y lo terminé en 2006. Llegamos al 2012 y, 10 años después, y con las posibilidades de interacción de la actualidad, decidí retomar las colecciones para agrandarla aún mas. Con el propósito de compartir los logros realizados en esa vieja y en esta nueva etapa, se crea este blog. También será el canal de comunicación para todos los que se ofrezcan a vender cosas que ustedes tengan, y así agrandar la colección. Saludos y ojalá que lo disfruten!
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domingo, 2 de abril de 2017

Marcas de la Guerra

En 2010 Telefe estrenó “Lo que el Tiempo nos dejó”, un unitario de Sebastián Ortega dedicado a historias ficticias ocurridas durante momentos importantes de los por aquél entonces 200 años de vida de la Argentina. Uno de sus capítulos estuvo dedicado a la Guerra de Malvinas, centrando su trama en un chico que manda una carta con un chocolate a un soldado de la guerra a pedido de su escuela, pero dicha carta jamás llegaría a destino. A lo largo del episodio se repite uno de los recursos favoritos de Ortega: ambientar sus programas a otra época, sobre todo a los años 80. Ya lo había realizado con Costumbres Argentinas en 2002 y lo volvería a hacer con Graduados en 2012. Es por eso que entre cada escena podemos ver escondidos pequeños indicios de esa época: marcas de productos que aparecen para ayudar a la ambientación, que aquí recopilamos para el que se le haya pasado por alto en ese momento…

El chocolate que viaja con la carta, casi tan protagonista como el chico, resultó tener nombre y apellido: por unos segundos asomó su frente y se trataba de un Noel, con el logo acorde a esa época.

En una escena en la que la familia del chico está almorzando, detrás de su mamá (Julieta Ortega) se asoman dos productos de cocina de la época: una botella retornable de gaseosa Gini y una botella gigante de vidrio (también retornable) de aceite, muy probablemente un Cocinero…

En la habitación del niño se asoman distintos pósters, entre los que se puede distinguir uno de Titanes en el Ring y una careta que parece ser Calculín de Anteojito

La historia de la carta perdida llega a la prensa, y es así que la revista Gente (uno de los tantos medios colaboracionistas de la época) pone al chico en su tapa. Curiosamente el grupo (Atlántida) que alguna vez fue dueño de Telefe…

La noticia no queda allí, sino que también llega a la tv. Y es así como en el medio de un gran estudio lleno de gente donando cosas (las 24 hs de Malvinas?) nos encontramos con Claudia Fontán (Pinky?) sosteniendo un papel con el logo antiguo de ATC

El padre del chico (Fabián Vena) es el que lo acompaña cada vez que tiene que enviar su carta. Y por supuesto, el sitio para hacer esos envíos es una oficina de Encotel. La cosa no queda allí: el papá también lo invita a comer a Pumper Nic!

La música está muy presente en todo el capítulo: obviamente rock nacional y sobre todo de Charly Garcia, el amigo de la familia Ortega. De esta forma vemos varias veces el antiguo proceso de grabar casettes desde un LP, en este caso usando casettes marca TDK

En una de las escenas finales puede verse el vehículo de esta familia: un Citroen 3CV que tenía pegado en uno de sus vidrios el clásico sticker de la “ranita” verde…

domingo, 16 de agosto de 2015

Sólo los chicos


Finalmente llegó el Día del Niño atrasado por las elecciones, y desde EGLDLM compartimos nuevamente muchos regalos para los niños de todas las épocas que visitan esta página. 

El primero en venirlos a saludar es un personaje bien conocido y querido por todos... el topo Gigio! muchos años antes de que Mario Baracus o Cacho Fontana publicitaran los productos Terrabusi, a principios de los 70 este simpático ratón italiano era el encargado de aparecer al lado de los productos de la marca, como en este caso al lado de unas Tita. Un peluche que más de uno le hubiera gustado tener de juguete en su casa...

Para los niños del 2000, algo más acorde a sus intereses: esta tarjetita de Cartoon Network, la cual podía ser canjeada por puntos virtuales en la página Mensualidad Cartoon, la cual en esos años ya permitía ver capítulos online de las series del momento. Vayan a su Blockbuster más cercano a conseguirla!

Otra vez a los 70. Entre los ricos postres de Royal, podían utilizarse sus cajas para la construcción de juguetes troquelables de cartón, para poder construir tu propio mundo de autos y animales hecho con la materia prima de los cartoneros.

Los peluches nunca son mal recibidos, y más si son de la película de moda: en este caso la película de Tigger, el amigo de Winnie Pooh que logró tener su propio título en el 2000, y para promoción podían canjearse en las estaciones de servicio los peluches de la serie. A sólo 2 pesitos!

Tal vez no sea algo que los niños pidan, pero nunca falta una tía que nos regale perfumes. Y si no es ahora, será para nuestro cumpleaños, pero son infaltables. Para las nenas aparece este envase de Coqueterías, y para niños de principios de los 80 encontramos la colonia, talco y shampoo Carrusel, los cuales venían en una alegórica forma difícil de ignorar en las perfumerías.

Siguiendo con la higiene, nos encontramos con esta rosadísima publicidad de productos Barbie, tan imprescindibles durante los años de Convertibilidad. La línea completa de baño de esta demasiado perfecta muñeca, floral y frutal. Si no las consiguen en los supermercados, pueden llamar a la empresa fabricante. Hasta el conmutador han publicado.

No es una mala idea regalar música infantil. Por eso, Anteojito les ofrece sus temas... en LP! puede resultar raro que los niños quieran escuchar un pasodoble, pero con Anteojito todo es posible. No duden en comprar sus discos... si lo hacen, estarán regalando "humanidad"!

Las figuritas, si son lindas y caras, pueden convertirse en un lindo regalo también. A la izquierda está la opción para varones, las figuritas de autos Pits de 1987, presentadas por Cromy y con el auspicio de... SEVEL! y a la derecha la opción para nenas: la inocente Frutillita, en su edición de figuritas también ochentosa.

Nunca va a faltar un fanático de Dragon Ball en la familia, cualquiera sea su edad. Para él, cualquier cosa que provenga de ese animé será un perfecto regalo. Para ellos aparece este juego de naipes que ya la viene rompiendo internacionalmente. Estos naipes del 2000 no eran todos iguales: estaban los básicos, pero también los especiales, obviamente más caros. Y para hacerla completa, hasta un estuche coleccionador.

Volviendo a los 80, nos encontramos con estos juguetes sencillos pero cargados de recuerdos: los muñequitos del chocolatín Jack. Aquí los vemos en su versión de principios de los 80, cuando eran publicitados con estas mini historietas que eran protagonizadas por niños que siempre zafaban abriendo un chocolate.

Siempre va a ser bien recibido cualquier producto que provenga de la franquicia de las Princesas de Disney. En este caso unas simpáticas sandalias. Vi muy apurado esta foto y me pareció ver que esas sandalias eran toallitas femeninas. Vender un producto así con la marca de Disney es perversamente innovador.

Todo tipo de superhéroes pueden encontrarse en este aviso: Spiderman, Ironman, los X-Men y los 4 fantásticos. Todos estaban de moda en 1997 cuando la línea de papas fritas Pehuamar lanzó una promo con ellos, y lo siguen estando ahora. Te podías ganar hasta el VHS de tu héroe favorito!

Tampoco puede faltar una salida al cine: en este caso, la publicidad los invita a ver "El Hombre Invisible Ataca", una película de 1967 que si uno la iba a ver podía ganarse la figurita del susodicho Hombre Invisible, la difícil del grupo. También podía conseguirse el inquietante Disolvedor Total si conseguía toda la colección...

Un juguete que se pone de moda cada tanto: el contador de vueltas que se ata en un pie. En esta publicidad de los 90 se le denominaba Pata Pata y como pueden ver era vendido como producto unisex, aunque en la práctica siempre fue un elemento más utilizado por chicas. También podías ligar un Boomerang si tenías la suerte de que te dieran un peso...

Una joya que entretiene a las generaciones ya entradas en años, y para las nuevas es una curiosidad salida de un cuento: el Cerebro Mágico, aquél curioso artefacto con el que jugaban niños hace más de 40 años. Este juego de mesa se convirtió en un clásico, aunque a diferencia de otros contemporáneos, no supo tener remakes con el correr de los años...

Infaltables los autitos para carreras por toda la casa y desafiando todas las leyes de la física. Nesquik nos ofrece estos lindos modelos llamados Quicky Racers. Jamás pude ser de los afortunados que llegaron a tener estos autitos "pull back". Yo formaba parte de la mayoría gris que sólo le tocabn stickers...

Tenemos un festejo del Día del Niño tan abarcador que no nos olvidamos ni de los bebés. Para ellos tenemos esta simpática calcomanía proporcionada por Dolca Fauni para pegar en el auto y cantar al estilo Simpsons que llevamos un bebé a bordo...

Y para terminar con un lindo mensaje, y así demostrar que no nos olvidamos de ningún chico, también les recordamos que compren estos pañales de Pampers que donan parte de sus ingresos para la alimentación y cuidado de distintos niños que se encuentran bajo la órbita de Unicef. Por más que los asuste un poco la presencia de un payaso como piñón Fijo, nos parece un lindo mensaje. Feliz Día a todos!


martes, 5 de mayo de 2015

Titanes al asalto (1973)


Si bien la idea de vender artículos con el nombre de algún programa exitoso de televisión no es ninguna novedad, en la actualidad es difícil imaginarse encontrar ese tipo de artículos fuera de las grandes marcas. Cuesta imaginarse la publicidad de una película de Pixar o DreamWorks o alguna serie de Cartoon Network o Disney realizada a través de golosinas que no sean de Mondelez o Arcor. Pero antes de la existencia de estos monstruos multinacionales, las empresas que se encargaban de fabricar algo en nombre de una licencia eran bastante modestas. Acá tenemos un ejemplo, en este aviso de 1973 donde se publicitan los famosísimos alfajores de Titanes en el Ring. Junto con las figuritas, las películas, los muñequitos del Jack y los chupetines, estos alfajores formaban parte del merchandasing oficial del ciclo, aún cuando esa palabra ni se utilizaba. No solamente se adquiría un alfajor que tenía en el paquete la cara de tus ídolos, sino que también venían con un regalo extra coleccionable: medallas con los personajes de los luchadores. Además de la variedad de figuras estaba también la distinción de  colores, para buscar la combinación que a uno más le gustara. Aunque ya que estamos hinchando por colores, mejor que te tocaran los dorados y plateados, los cuales representaban mayor categoría. 
Estos alfajores sólo te venían con la medalla, pero no con el piolín para colgarse, el cual uno mismo debía conseguir. Una ventaja de esto, aparte del ahorro, era que cada uno podía ajustarse su collar a su gusto, para lo cual había niños con cadenas de relojes antiguos y otros con piolas de paquetes del almacén. Así que atentos, si les interesa vender este tipo de alfajores ahí tienen la dirección del distribuidor para pedirles que les traigan estos productos, aunque es más probable que sean los niños más grandulones (con varias décadas encima) los que les interese comprarlos.

domingo, 29 de marzo de 2015

El extraño mundo de Jack (1978)


Los chocolatines no suelen ser una golosina que una persona desee con ansias comprar en un kiosco. Es más habitual que se trate de una golosina comprada por no poder comprar el verdadero chocolate que uno querría, o bien ser un simple vuelto. Una gran excepción a esta regla es aquél chocolatín que supo convertirse en un gran objeto de deseo para muchos niños, muy querido por algunos y aboslutamente ignorado por otros: el Jack de Fel Fort y su misteriosa sorpresa fueron durante muchos años la definición de golosina perfecta: un rico chocolate y muñequitos pintados a mano bastante bien elaborados que representaban alguna figura famosa del momento, y por supuesto, adictivamnte coleccionables. Desde su nacimiento en 1962, sus sorpresas no fueron estáticas sino que fueron cambiando con el correr de los años, es decir que había "sorpresas de temporada" nuevas cada año, junto con otras licencias clásicas. En la foto, donde apreciamos la colección correspondiente a 1978, podemos ver que el plato fuerte eran los muñequitos de los luchadores de Titanes en el Ring. Todos los personajes del programa se encontraban aquí, desde la famosa momia pasando por Rubén Peucelle y obviamente Martín Karadagian. También encontrábamos personajes de cuentos clásicos, jugadores de fútbol de distintos países, personajes de Star Wars y algunas de las clásicas creaciones de García Ferré, como Hijitus, Calculín, Largirucho y Petete. 
Estos últimos personajes permanecieron durante varios años como elenco estable. No por nada estas publicidades que anunciaban la colección del año siempre aparecían en las revistas Anteojito, y si prestamos atención podemos ver que el simpático Cupido que aparece cerca del logo de FelFort al final del aviso es muy parecido a Oaky pero sin pañal. Tiempo después vendrían tiempos difíciles para este chocolate; una progresiva decadencia del material de sus sorpresas junto con la llegada de productos extranjeros con mucha más  calidad, como el huevo Kinder, lo hizo desdibujarse un poco y pasar bastante inadvertido durante varias décadas. Personajes de Cartoon Network o hasta los Simpsons pudieron aparecer en el chocolate en los tiempos del Nuevo Milenio. Pero a pesar del olvido esta golosina se continúa fabricando a pesar de que varios lo consideran un producto extinto que debería volver. Y seguramente continuarán viniendo nuevos espécimenes mientras siga habiendo nostálgicos que esperen encontrar algo de su infancia como sorpresa adentro del celofán de este producto.