En Febrero de 1986 ocurría un aún imperceptible hecho entre dos países europeos, que iba a marcarlos a nivel comercial y cultural para las próximas décadas. Luego de años de vueltas y vueltas diplomáticas, se firmaba el Tratado de Canterbury entre Francia y el Reino Unido, es decir la carta de intención y compromiso para la futura construcción del Eurotúnel. La faranoica obra desarrollada por debajo del Canal de la Mancha, que conectaría ambos países de manera submarina, tanto para la circulación por tren como por vehículo particular.
Pegamos un salto de década hasta 1996 y vemos este aviso de Master Card donde habla del mencionado Eurotúnel, que ya llevaba dos años de inaugurado, y juega un poco con la "pica" existente entre ingleses y franceses, ya que no fue mentira que entre medio de los millones que terminó costando y su maravilla técnica, la geopolítica metía la cola y llenaba de recelo la relación. No por nada la idea llegó a demorarse más de un siglo tras la sospecha de "y si le facilitamos que el otro nos invada?"
Eso sí, a la hora de hablar de cuál consideraban la mejor tarjeta a nivel mundial parecía que no había dudas entre nacionalidades para decir que era Gold Master Card (es decir no cualquiera de esa marca, sino específicamente la Gold), que exhibe orgulloso su ya olvidado slogan "El Mundo en sus manos", enterrado bajo el mar por la simpatía que generó aquella famosa campaña, lanzada en 1997, que rezaba "Hay cosas que el dinero no puede comprar..."

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