Una de las primeras publicaciones de esta época para amenizar la llegada de las clases: empezamos con este aviso de 1966 de los guardapolvos 12 de Octubre, donde ya metían presión al alumnado anunciando que eran la prenda ideal para los próximos abanderados. No importa si eran los modelos etiqueta azul o plateada (o los más sofisticados que no requieren planchado), todos cuentan con la misma distinción y garantía de Cababie Hermanos. Allá por 2019 las redes sociales de Acrocel (los que pasaron a ser dueños de la marca) publicaron este mismo aviso como un recuerdo retro... con un grosero manchón para tapar el nombre de los fabricantes anteriores.
De ese mismo 1966 proviene el siguiente aviso, de las fibras Sylvapen. El nombre de los marcadores que tuvieron su auge entre los 60 y 70, llegando a tener a Ladislao Biro entre su directorio, se luce en esta temporada con 4 lapiceras a fibra de distintos colores, un término que cedería con los años a las actuales microfibras. En 1986 Sylvapen fue vendida a Gillette, vendiéndose aún en el presente bajo el nombre de Paper Mate.
Por último, nos adelantamos cuarenta años y en 2006 divisamos este aviso simple y doble de dos locales sanjuaninos que durante décadas convivieron juntos para el auxilio de generaciones escolares: la librería escolar y comercial San Carlos y la librería Florida. Por un lado se conseguía todo lo referente a la librería tradicional, junto a elementos ya propios de la computación, mientras que en el salón contiguo se podían conseguir los libros de texto junto a obras atemporales para el calendario. Dos décadas después en el sitio donde estaban dichos locales hay regalerías de productos importados donde se puede conseguir cualquier cosa de bazar, incluyendo esas horribles lapiceras que duran dos días con tinta...



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