¿Ocuparon estos días para limpiar la casa? Porque hasta los objetos más difíciles tienen algún producto que ayuda a sacarles lustre sin excusas. En 1956 este aviso del ya conocido limpiador Brasso comunicaba que también era un perfecto complemento para limpiar piezas de cobre, por ese entonces un elemento que se estaba comenzando a ver más seguido en los hogares argentinos. Y si no lo tenían, el hecho de saber que los iban a poder cuidar con Brasso era el motivo suficiente para ir a comprarse alguna piecita por más mínima que fuera.
Aún hoy 70 años después Brasso sigue siendo sinónimo de confianza a la hora de limpiar metales: su presentación actual en pote estilo dentífrico reemplazó en los últimos años a la lata estilo aerosol que tuvo durante décadas. Su fabricante sigue siendo la famosa Reckitt Benckiser, que en los últimos años ha preferido que le digan simplemente Reckit...

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