Es 1971 y Nivea ofrece un nuevo producto para ayudar al cuidado de las manos femeninas, aparentemente sometidas al juzgamiento de la solemne mirada masculina. Llega la crema para manos Atrix, que viene en un tarrito de color verde y amarillo, ideal para no confundir con la marca matriz, que viene en los inconfundibles tarritos azules bien brillante.
Atrix tiene la función de proteger y además embellecer con dos elementos: silicona y glicerina que ayudan al cuidado de la piel en momentos de gran injuria, como el lavado de los platos. Tan bien le fue a Nivea con la llegada de esta marca que en 1973 llegaría una nueva variedad, el frasco en crema para manos Atrix, para seguir complaciendo a la exigente y castigadora mirada de los hombres.
Atrix se sigue vendiendo con la misma función, mismo fabricante (Beiersdorf, los también dueños de Curitas, Eucerin y la mencionada Nivea) y presentación en latitas, aunque con el agregado de manzanilla y un verde mucho más apagado que el que presentaba hace décadas...

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