El Gran libro de las Marcas fue una recopilación de envoltorios, envases, publicidades y avisos sobre muchos productos: golosinas, galletitas, chocolates, alimentos, bebidas, medicamentos, productos de limpieza, cosmética, perfumería, higiene, etc. Lo comencé en 2002 y lo terminé en 2006. Llegamos al 2012 y, 10 años después, y con las posibilidades de interacción de la actualidad, decidí retomar las colecciones para agrandarla aún mas. Con el propósito de compartir los logros realizados en esa vieja y en esta nueva etapa, se crea este blog. También será el canal de comunicación para todos los que se ofrezcan a vender cosas que ustedes tengan, y así agrandar la colección. Saludos y ojalá que lo disfruten!

lunes, 11 de diciembre de 2017

Fiestas con ganancias (2014)


¿Las multinacionales tienen sentimientos? Sí, y les gusta expresarlo sobre todo para las épocas navideñas: de esta forma podemos encontrarnos con publicidades como las que vemos aquí, ambas de 2014. Arcor y Coca Cola mandando buenos deseos para estas épocas. Por un lado la caramelera cordobesa apostando a sorteos vía redes sociales para aumentar su cercanía con los consumidores, y por el otro una de las imágenes navideñas más representativas, tomando la gaseosa que le dio para siempre su color característico… 

domingo, 10 de diciembre de 2017

Outlet noventoso (1992)


Si estás pensando qué regalar para esta navidad, lo mejor que te podemos ofrecer es este completo catálogo de juguetes para las festividades de 1992. Ojo que hay varias cosas que, a pesar de tener 25 años de antigüedad, siguen siendo una buena opción: Game Boy en blanco y negro, la línea completa de productos Cazafantasmas y Barbie, Family Game, Atari 2600… el universo convertible importado es infinito!


sábado, 9 de diciembre de 2017

Festejo importado (2015)


A tono con la navidad que recién está empezando, publicamos ahora 3 productos de destividades pasadas (2015 y 2016) de otros países: la primer imagen son dos símbolos típicos de esta época (Papá Noel y un muñeco de nieve) convertidos en golosinas bañadas en chocolate, provenientes de Nueva Zelanda. Luego tenemos el conocido chocolate Hershey's de USA, pero en este caso en un sabor especial y bastante curioso: chocolate blanco con perlas de menta y caramelo. Por último, tenemos un producto proveniente de la navidad española: un turrón de Nestlé releno, increíblemente, de ducle de leche... cómo puede ser que un producto así no exista por estas pampas?

viernes, 8 de diciembre de 2017

Navidad Registrada (1986)

Nuevamente es Navidad! Antes que sea tarde hay que empezar a repartir las tarjetas y salutaciones para todos los seres queridos. Pero si forman parte del grupo de personas que está bastante harto de este tipo de festividades también pueden celebrar a su manera: tenemos estas 8 tarjetas navideñas publicadas en 1986 por la revista Humor para decir de manera mucho más sincera lo que uno siente por el otro. ¿Alguien se habrá animado a usarlas por aquellos años? 











jueves, 7 de diciembre de 2017

Sensible y cincuentona (1996)



Hoy ya no tiene ninguna novedad, pero hubo todo un largo camino para que los dentífricos “para dientes sensibles” quedaran instalados en la mente de los consumidores. Marcas dedicadas a ello existieron un montón, pero aquí mostramos a una de las que sólo se dedica a ese segmento desde siempre: la pasta Sensodyne cumple 55 años y publicamos un aviso de 1996 cuando decidió realizar un cambio de imagen del que no quedaban registros en internet. A primera vista esas cajas de Sensodyne hacen acordar más a las de Salicrem que a las de un “dentífrico moderno”, pero todavía para esos años este tipo de productos seguían teniendo más aspecto de selecto remedio que de producto de consumo masivo de supermercado. Las siguientes dos imágenes corresponden a 2012, cuando esa vez sí realizó grandes anuncios para festejar su aniversario. Como puede verse, inicialmente pertenecía a una empresa denominada Stafford Miller Argentina. Dicha empresa era la filial local de Block Drug Co (en homenaje al farmacéutico fundador Alexander Block), la empresa que creó Sensodyne en los 60 y que fue vendida a GlaxoSmithKline en el 2000… 



martes, 5 de diciembre de 2017

Así que Esso era el Flit… (1968)


Para estas épocas los mosquitos empiezan a ser una verdadera molestia para muchos y los productos insecticidas aumentan significativamente su demanda. Marcas de este tipo de artículos hay muchas pero increíblemente existe un nombre que ha persistido en el tiempo y se sigue utilizando como genérico de ellos a pesar de hace muchísimo no producirse más. El insecticida Flit que era comercializado por Esso es un verdadero clásico dentro de los productos contra mosquitos y mucha gente lo sigue nombrando para referirse a cualquier otra marca del mismo segmento. Sus colores celeste, blanco, negro y rojo  son inconfundibles y una lata fechada en 1968 como la que se ve la imagen aún adorna miles de casas, garajes, lavaderos y patios a lo largo del país. Muchas generaciones seguramente no van a entender por qué un insecticida era vendido en tachos con una tapa como si fuera un lubricante para autos o aceite para cocina. Esto se debe a que corresponde a una tecnología hace rato abandonada en los insecticidas contemporáneos: dicho líquido era vertido dentro de pulverizadores, unos aparatos con un émbolo gigante en su parte posterior para lanzar por todos los rincones donde uno lo creía necesario. Esta mítica marca nació en EEUU en 1923 cuando el químico Franklin C. Nelson produjo para Standard Oil Company (la Esso) un aceite mineral que conseguía matar una gran cantidad de insectos fácilmente. Flit en inglés puede interpretarse como “aleteo, revoloteo”, y paradójicamente era lo que el producto de Esso no permitía que hicieran más los bichitos a su alrededor. El primer diseño de este producto era totalmente amarillo y con letras negras, y contaba con un personaje-mascota al lado del nombre, un soldado vestido al estilo “Cascanueces”, que en avisos publicitarios aparecía con el pulverizador en la mano protegiendo a niños que pedían a gritos el nombre de la marca para salvarse de las picaduras. En la Argentina el Flit se volvió un éxito en el acto y, al igual que en otros países de Latinoamérica, no sólo se volvió un sinónimo de insecticida sino que se sumó a la cultura popular con la famosa frase de “le echaron Flit”, que aún se usa cuando una persona tiene intenciones amorosas con otra pero es rechazada. Particularmente en la Argentina, que siempre tiene la manía de cambiar un poco como suenan las marcas, este insecticida se solía pronunciar sin la T final, la cual casi ni se escuchaba cuando alguna señora lo pedía en un almacén, por ejemplo. El producto químico de su fórmula inicialmente contenía piretrinas pero llegó a tener el nefasto DDT (Dicloro Difenil Tricloroetano) en su contenido. Las consecuencias tóxicas del DDT no se conocían y una lata como la que vemos en la foto no se avergonzaba de tenerlo en su fórmula como si nada. Como una manera de diversificarse y no perder mercado frente a la competencia, Flit dejó de ser un producto para cualquier insecto y se fijó como objetivo mortal específicamente las moscas y mosquitos: lo que antes se hacía con un solo producto ahora debía conseguirse con varios productos a la vez. Vuelven a cambiar los colores de la etiqueta y se vuelve azul, blanco y rojo. Aún más cambios ocurrirían durante los años 60, cuando se adopta el diseño que vemos en la foto: fondo celeste y un mosquito y una mosca rodeados por un círculo rojo, como una señal vial. Bajo este diseño comenzaron a venir también espirales y flamantes aerosoles que ya no implicaban el uso del pulverizador. Sin embargo, el mercado se siguió achicando frente al avance de otras marcas más agresivas publicitariamente y para los años 80 y 90 el Flit mundialmente dejó de existir. En consonancia con este fenómeno ocurrió lo mismo con gran parte de los productos “para el hogar” que producían otras petroleras como YPF o Shell. A pesar de hace tanto no saberse más nada con él, sigue increíblemente vivo en la cabeza de muchos ex-consumidores y sus hijos y nietos adoptaron el término a pesar de no haber visto una lata como ésta nunca en su vida. Y aunque los bichitos de Raid sigan gritando en sus avisos, los de Fuyí sigan vendiendo sus famosas tabletas o los de Trap sigan sacando publicidades bizarras, ninguno logrará el sitio de privilegio del Flit, que los sigue mirando a todos desde arriba… en varios sentidos.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Argentinidad al Coco

Todos sabemos que el coco es la principal materia prima de exportación de la Argentina y es por lo que nos conocen en el mundo. Bueno, en realidad no es tan así. Sin embargo, para la gente de Fachitas eso no fue ningún impedimento para que sacaran al mercado las galletitas Coco País, las cuales tienen un intenso (y muy azucarado) sabor a coco... con las formas de las provincias argentinas! Y para evitar polémicas y suspicacias no sólo están las 23 provincias dibujadas en el relieve de alguna galleta (obviamente no a escala) con nombre y todo sino que también hay una galleta especial para la Antártida y otra para las Malvinas. Sorprende el relieve muy detallado de cada provincia y el fuerte sabor a coco antes comentado. Lo que no termina de quedar claro es cuál se supone que es la relación de la argentinidad con el coco como para que tenga el honor de darle al sabor de la galleta más nacionalista del mercado. Y bueno. esas dudas a veces pueden quitarnos el sueño... y allí tendremos estas Coco País para tomar con un mate...

domingo, 3 de diciembre de 2017

Marcas en forma




Para los que todavía no saben qué hacer para llegar a estar en forma para el verano, presentamos esta serie de avisos obsesionados con obtener una figura esbelta casi casi sin esfuerzos. La primera publicidad nos remite a 1984, con el adelgazante en comprimidos Cinturex. Suena como una marca inventada pero realmente existió, y aparentemente tenía una función aprobada y adoptada en EEUU y Europa, lo cual es una prueba irrefutable que no es un engaño…. menos mal. De los años 90 obtenemos una gran cantidad de lácteos bajos en calorías, todos provenientes de La Serenísima. El primero corresponde a los primeros meses de 1993, cuando todavía no se lanzaba la marca Ser. Por eso vemos un producto con la marca “LS” pero en realidad es el mismo Ser de la actualidad, con un nombre que pegó más con el tiempo. Las hojuelas con nombre propio Kellog’s no pasaron más allá de la convertibilidad. Luego vemos un queso de la misma marca de 1995 (con una modelo que a primera vista parecía ser Graciela Alfano) y por último un yogur con pulpa frutal, bebible y firme, de 1996. Aparece nombrada la bacteria mágica que durante años le sumó mucho prestigio a LS: el recordado GG. Y finalmente del año 2000 aparece otro adelgazante llamado Tonekin. Tratando de diferenciarse de la mayoría, reconoce que es probable que no se obtenga la mejor figura si se lo toma, pero igualmente conviene hacerlo para llegar a una versión personal de lo “ideal”. Si después de tomarlo (y hacer ejercicio!!) siente que está igual que antes, es porque es alguien con los ideales muy altos…      

sábado, 2 de diciembre de 2017

Otro aire (2002)


Hace un poco más de 15 años (Octubre de 2002 para ser exactos) ésta era la grilla de canales de aire de Buenos Aires que nos repartía la revista de Supercanal. Telefe sí llegaba pero por alguna razón no estuvo incluido. El 13 sólo se podía ver por Directv. Desde fines de 2001 que Canal 8 de San Juan no repetía los programas de la señal de Clarín, cosa que mantuvo hasta principios de 2006 y lo mantiene hasta la actualidad. Volviendo a la grilla de 2002, los 3 programaciones disponibles parecerían estar en el orden de mis preferencias, ya que en ese orden de frecuencia solía ver estas señales. Primero aparece la novedad del momento, el regreso de la señal 9 en lugar de Azul Televisión. Como puede verse, ya habían aparecido nuevos programas de la era Hadad (Cotidiano, Mediodía con Mauro, Rec, Televicio, Después de Hora), los cuales convivían con ciclos de otras gestiones (Café Fashion, Pasión Tropical, Rumores, Zap, Rebelde Way). Después viene América, con su logo demasiado pixelado para la grilla. Se ve la efímera gestión de Jorge Rial como gerente de programación plasmada aquí: se repiten los ciclos de la semana los días sábados. Varios de esos programas hoy no dan más de viejos pero por aquél entonces eran frescos y novedosos como Intrusos, La Cornisa o Televisión Registrada. También estaba el bizarro reality El Candidato de la Gente, el polémico Punto Doc, la última temporada de Tribuna Caliente y aquél magazine que hicieron Guillermo Andino y Federica Pais antes de pelearse a muerte. Y por último el 7, pasando por una caótica transición entre interventores que generó que ni siquiera cambiaran el logo de la era De la Rúa, aunque en la práctica tenían otro. Similar a lo que le ocurría al 9, había un mix de ciclos de gestiones anteriores (Todo por Dos Pesos, La Salud de Nuestros Hijos, los especiales de la BBC, Farinello, Pinky, Morgado pasando animé, Desayuno) con ideas nuevas, como el programa de Landriscina“Almacén de Campo”. A “Canal Siete Noticias” le quedaban algunos meses nomás de vida: luego vendrían 12 años ininterrumpidos con el nombre Visión 7…

viernes, 1 de diciembre de 2017

Dinamarca es nacional (1979)



Ayer habíamos comentado la historia de Milkaut. Como yapa de aquella publicación incluímos ahora estas dos publicidades referidas a los quesos Bavaria, una marca que desde 2006 forma parte del mismo grupo empresario que Milkaut, junto con Adler y Santa Rosa. El primer aviso es de 1979, y nos muestra un producto muy poco recordado: la margarina Bavaria, con receta danesa incluida. No cuesta mucho trabajo imaginarse un muy bien impostado locutor de la época relatar de manera detallada cómo era aquél hipercalórico desayuno danés. La segunda imagen corresponde a fines de 2005, meses antes de la fusión con el grupo francés que también hizo alianzas con Milkaut. No hace falta googlear desde cuándo existe esta empresa, porque ellos ya nos facilitan el trabajo. Toda una tabla completa de quesos que no tiene nada para envidiarle a las picadas que se anuncian constantemente en la tv…



jueves, 30 de noviembre de 2017

La vaca ex-lechera (1996)


La saturación de la publicidad nos hace pensar rápidamente que las únicas empresas lácteas de la Argentina son La Serenísima y Sancor. Son las más poderosas y las que anuncian siempre casi en todos lados. Hay que hacer un esfuerzo para pensar un poco más y acordarse de otros nombres, como Ilolay o Manfrey. Sin embargo, hace 20 años además de las dos gigantes ya mencionadas era bastante más probable que mucha gente nombrara además a Milkaut, otra empresa láctea argentina que a pesar de casi no tener participación publicitaria sigue existiendo. Milkaut nace en 1936 pero su verdadero origen se remonta a mediados de los años 20, cuando se conforma la Asociación Unión Tamberos (AUT) en la localidad santafecina de Franck. Dicho grupo se dedicó rápidamente a la industrialización, siendo los primeros en el país en instalar una cremería. Como se dijo antes, la marca comercial nace a mediados de los 30 y su nombre no encierra ningún misterio, aunque la mayoría no lo perciba a simple vista: sencillamente es la unión de la palabra “Milk” (leche en inglés) junto al nombre de la asociación tambera antes nombrada. Claramente la crema era su principal fuerte, llegando a tener en 1953 22 fábricas de este tipo en el país. Ya para los años 60 comenzó la edificación de su propio complejo industrial y la diversificación hacia los quesos y en los 70 adquirieron su propia planta de pasteurización. A pesar de tantos años de sostenido crecimiento, fue recién durante los años 90 que gran parte de las revistas de la época se llenaron de publicidad de la marca. El aviso de la izquierda de la imagen probablemente sea el más representativo de esa época: cualquiera que hojeara revistas allá por 1996 de seguro se encontraba con la vaca “muqui” que asomaba su hocico por sobre las letras y las cajas de leche que aparecen abajo. Ese aviso tenía un objetivo claro: tal como se lee abajo, impulsar a que la gente abandonara las marcas tradicionales y pasara a esa “nueva” empresa láctea que estaba haciendo tanto ruido. Parecía casi una chicana a Sancor, aquella empresa que durante los 80 se popularizó su publicidad sobre una vaca (Aurora) que, fuera de funcionar como “lechera”, había fracasado en todo. Esta llegada al mercado con publicidad masiva estuvo acompañado de una gran cantidad de heladeras con el inconfundible logo de la compañía, muchas de las cuales siguen funcionando por algunos almacenes y bares. Acorde a las modas de la época, lanzaron también los quesos untables saborizados que vemos del lado derecho, en un aviso también de 1996. Toda una movida osada lanzar quesos sabor anchoas, pero por esos años gran parte de las empresas lácteas lanzaban sabores exóticos llamativos hasta el día de hoy. No fue la única innovación de los 90: en el 95 lanzan la leche UHT y en el 97 sus propios yogures. Después de una década bastante exitosa, los primeros años del siglo XXI acarrearían grandes cambios para la láctea santafesina: en el año 2000 abren su paquete accionario y permiten la llegada de participaciones minoritarias extranjeras, como los fondos de inversión Latcap y Patagonia, reemplazados por la chilena Vialat en 2005. En 2006 realizan una alianza con el grupo francés Souparin Bongrain, los cuales compran para esa misma época las marcas Cabaña y Estancia Santa Rosa, Adler y Bavaria. Esta nueva alianza alcanza su mayor adhesión en 2011, cuando el grupo francés (ahora denominado Groupe Savencia) se queda con la totalidad de la empresa. Desde esa época que el logo de Milkaut sufre una leve transformación, tal cual vemos en la imagen del queso Dambo del centro de la foto: cambia su tipografía y pierde la fuente que caracterizó a sus mejores años. En 2013 se dan cuenta un poco de ello porque reacomodan la tipografía y la redondean bastante. En ese mismo año realizan su último hito conocido hasta ahora: un convenio con Mc Donald’s para proveerle su preciado queso cheddar. Y llegamos a la actualidad, donde la empresa continúa funcionando, aunque para muchísima gente sigue siendo un producto retro de los 90, los años donde ver una vaca mucama y quesos de sabores extravagantes era cosa de todos los días…  

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Un chicle de locos (1950)


Son pocos los productos que logran atravesar costumbres y tradiciones de todas las épocas y el chicle es uno de ellos, un producto que ya los antiguos mayas masticaban sacando la materia prima de la savia de los árboles. Y a la vez en el mundo de las marcas los Chiclets de Adams trascendieron generaciones con su clásica cajita amarilla con detalles rojos como la que vemos en la foto. Su diseño tuvo leves cambios a lo largo de su historia, pero el que vemos en la imagen es de principios de los 50, de la época en la que esta marca empezaba a hacerse famosa en el país. Adams es obviamente el apellido de su fundador, el científico estadounidense Thomas Adams Junior quien creó su empresa en 1876. Fue él quien vio a una niña pedir en una farmacia cera parafinada para masticar, la cual no tenía sabor.  Así terminó creando un producto saborizado con regaliz y cortado en pequeños cuadritos, los cuales comenzó a vender en farmacias y droguerías. Este primer chicle tenía el nombre de Adams New York Gum: más tarde apareció el New York 2 (un poco más grande y que se vendía en los tranvías) y en 1888 el chicle de tutti futti, el primero que se podía conseguir en máquinas expendedoras. Los Chiclets con sus inconfundibles colores aparecerían en 1899. Tras la Segunda Guerra Mundial lograron introducir el chicle como un producto para reducir el estrés más que como golosina, y desde esos años se fue forjando la idea de que era un símbolo de rebeldía y desobediencia por parte de los jóvenes. El sitio Expertos en Marca aloja los años del resto de las creaciones famosas de la compañía: los Clorets en 1952, los Trident (llamados acá Beldent) en 1962, los Halls en 1971 y Bubbaloo en 1977, entre otros. En la Argentina la primera planta de Adams se estableció en la dirección que vemos en la foto en 1942 y permaneció allí hasta fines de los 70, cuando se debieron mudar ya que la Intendencia de la Ciudad de Buenos Aires tenía planeado demoler la zona para construir la autopista AU3, cosa al final no realizada. Durante todo ese período el barrio de Saavedra estuvo siempre impregnado de un suave aroma a menta proveniente de su fábrica. Periódico El Barrio recolectó una gran cantidad de testimonios de ex empleados de esa época, todos afirmando haber vivido muy buenos tiempos allí. El antiguo predio abandonado de Adams pasó a convertirse en una de las sedes del CBC de la UBA, mientras que la empresa se mudó a Escobar. Debido a la recesión argentina de fines de los 90, en 1996 los Chiclets dejaron de hacerse en el país, junto a los Bubbaloo y otra marca clásica: los Dentyne. Esa empresa cerró definitivamente en el 2000 y desde entonces todos los productos de la marca vienen importados principalmente de Brasil. Hasta el 2002 Adams pertenecía a la multinacional Warner Lambert pero en ese año sería comprada por uno de sus principales competidores mundiales, la multinacional Cadbury, que también terminó teniendo a la clásica fábrica de chicles Stani consigo. Luego seguiría la famosa fusión con el otro gigante Kraft, y así nacería la actual Mondelez, quien sigue comercializando los Chiclets aunque con un diseño de letras y logo totalmente diferente al que supo tener durante gran parte de su vida. Habiendo tantas marcas famosas de chicles en el país (y con Arcor haciéndole competencia) los Chiclets prácticamente no se ven más. Sin embargo, en la memoria de muchos quedará para siempre su sabor confitado suave y relajante, su presentación práctica y su aroma sencillo a menta, tan alejado de los chicles actuales que prometen todo tipo de proezas sexuales si uno los compra…

martes, 28 de noviembre de 2017

Me libera y me enfurece (1991)


Los avisos pueden provocar todo tipo de emociones: típicamente se busca la empatía, la risa, la calidez, la ternura, la conmoción… y en algunos casos osados el odio y la ironía. Del lado de estas últimas emociones podemos clasificar este aviso de 1991 de STO (Sistema de Tránsito Ordenado, una empresa que sigue existiendo) enorgulleciéndose de su nefasta creación: el famoso cepo para los automóviles que regió en la Ciudad de Buenos Aires entre 1991 y 2001, atravesando las gestiones desde Carlos Grosso hasta Enrique Olivera. Un artefacto tan detestado y bastardeado de manera democrática por tanta gente que inclusive no llegó a ser de gran utilidad y pasó al olvido por agravar la problemática del mal estacionamiento antes que mejorarla. Todo un milagro haber encontrado esta publicidad ilesa, ya que la gran mayoría de diarios que la supieron publicar deben haber perecido rápidamente en forma de bollos furiosos. Un elemento de tortura que llegó a irritar al mismísimo Homero Simpson, aquella vez que parecía que quiso homenajear a Bombita Darín. Luego vendría el tiempo de un amague de regreso en 2013 y la época en la que era la metáfora perfecta para describir la situación del dólar y las importaciones, pero ésa ya es otra historia…



lunes, 27 de noviembre de 2017

La era del cepillado (1995)


Mientras los Cd’s (o dichos más elegantemente compact discs) se están empolvando en miles de casas del mundo (o en el mejor de los casos sirviendo como materia prima para adornos artesanales) en 1995 su situación era bien diferente. Tanto así que los publicistas de los cepillos PRO se colgaban del éxito que poseían en aquél momento para bautizar una nueva línea de cepillos bajo el nombre Compact. Dicho cepillo era simplemente un modelo más pequeño (y más barato en la producción) pero se aseguraba con él un mejor cepillado. Curiosamente no tenía “cerdas” como se dice ahora sino “penachos”. Este término Compact era el gancho perfecto para dotar de modernidad y futurismo a la marca. Una buena pregunta sería cómo se las deberían ingeniar ahora para conseguir ese paralelismo en base a las tecnologías actuales, compactas en funciones pero no en tamaño…

domingo, 26 de noviembre de 2017

Terror y locura en un solo caramelo (1987)


Llegó la hora de que los eruditos visitantes de la página ayuden al usuario Coco Citrus, quien nuevamente nos menciona su duda sobre estos caramelos de Stani, esta vez con más evidencia sobre lo que el recordaba: la imagen a la izquierda son envoltorios de caramelos Stani al estilo "Palitos de la Selva" que inicialmente fueron situados en 1987, mientras que la persona que le consiguió estos primeros aseguraba que en realidad eran de la década del 70. Estos caramelos fueron publicados en 2015 y el debate había quedado instalado. Ahora este usuario amigo ha conseguido más envoltorios (los que aparecen del lado derecho de la imagen) y el hecho de haber encontrado un personaje que le resultaba familiar (el "manilento" al centro de la imagen) confirma que éstos eran los caramelos que recordaba y que comía en aquel año 87, mientras que los primeros están quedando definitivamente fichados dentro de productos de los años 70, tal como dijo el primer dueño de ellos. Que los más memoriosos ahora confirmen esta serie de datos y, si es posible, recuerden el verdadero nombre (y si se pudiera, real año de aparición) que entonces tenían estos palitos "terroríficos" que hablamos al principio. La otra teoría es que los primeros son los originales de 1987 mientras que la segunda tanda de palitos fue una reedición noventosa que presta a más confusión todavía. A ver si juntos logramos meter a estos caramelos en su correspondiente década y develar de una vez este enigma de mínimo 30 años de vida...

viernes, 24 de noviembre de 2017

La trilliza que faltaba (2017)


Hacía pocos días decíamos que era muy llamativo que Arcor volviera a apostar a desarrollar marcas nuevas, y ahora vemos que esa estrategia también involucra a las galletitas Bagley. Después de años de sobreexplotar a las Sonrisas, Ópera y Criollitas, ha nacido una nueva marca de galletita dulce: las Vainitas. Luego de décadas las Chocolinas y Coquitas tienen una nueva hermana: comparten el mismo diseño de envoltorio y molde de galleta. Se trata de una creación muy nueva (aún sin publicidad ni anuncio en redes) que por el momento sólo se consigue en almacenes y mayoristas. A pesar de todo lo llamativo comentado, da la sensación al probarlas que uno está comiendo una Coquita común y silvestre. Se verá con el correr del tiempo si esta nueva hermana se logra imponer (no les queda otra que cambiar la receta para que se justifique comprarlas) o si termina en el galpón de las galletitas Bagley olvidadas, como las Aldeanas, las Supreme, las Gruvy o las Ondinas...

miércoles, 22 de noviembre de 2017

Caceroleando con Essen (1985)


Los recetarios siempre son un elemento pedido y reclamado por muchos visitantes. Lo habitual es que ese tipo de publicaciones esté auspiciada por alguna empresa alimenticia, y en este caso no se trata de una marca dedicada a la fabricación de alimentos sino al producto con el que se cocen. Sin dudas la olla Essen es la marca más famosa de dicho área y si bien no llega a ser el genérico de ese tipo de artículos estuvo siempre bastante cerca de lograrlo. En esta oportunidad nos encontramos con un recetario de 1985 con las propiedades que hacen a Essen una olla especial, junto a una gran cantidad de consejos para mantenerla siempre como nueva: inmediatamente después vienen las típicas recetas para utilizar la famosa olla. Lo más llamativo de esta imagen es el logo clásico de Essen, ya que desde 2010 que se utiliza uno con un círculo en letra cursiva; sin embargo, la clásica ollita que vemos en la imagen sigue siendo para muchos su imagen más distintiva. Es probable que muchos ni se hayan enterado siquiera que el logo hace rato que es otro. Essen significa comer en alemán, un nombre bastante bien relacionado con lo que venden. Nació en Venado Tuerto en Santa Fe luego de la ocurrencia de Wilder Yasci, hijo de Armando Yasci y Teresa Bompessi, quienes en 1954 en esa ciudad iniciaron una fábrica de mecheros de aluminio para la cocina. En 1980 nace la mentada olla creada para diversificar el negocio, luego de 3 años de producción y tras haberse inspirado en ollas provenientes de la tienda Macy’s de Nueva York. A pesar de no tener mucho éxito al principio, la manera con la que consiguió levantar vuelo fue gracias a las reuniones con vecinas para charlar sobre las propiedades del producto en cuestión: otra idea aportada por la mujer de Wilder (la primera fue el nombre alemán) quien se divertía mucho en las reuniones de Tupperware. Con el correr de los años fueron apareciendo los demás productos: sartenes, vaporeras, freidoras, woks, pavas, jarros térmicos, sandwicheras, biferas, paelleras y hasta el curioso Savarín, el cual es un molde para tortas y budines que se mete dentro de la olla y de esa forma se prescinde del horno para la preparación de estos productos. En el mencionado año 2010 no sólo se cambió el logo sino que se lanzó un ambicioso proyecto de expansión a otros países (además de los mercados ya ganados de Brasil, Chile, Uruguay y Paraguay) proyectado hasta el año 2025. Sus principales fracasos en estos años residen en el haber intentado introducir sus productos en los supermercados: sin la demostración y charlas típicas de sus ventas (con vendedoras que siempre saben cocinar y que se capacitan por Internet), sus ollas no se lucen ni se destacan en las góndolas. Y todavía deben sortear los constantes mitos de Internet, ya que no son pocos los que aseguran que el aluminio es tóxico para cocinar. Sin embargo, es todo un mérito haber sido la única empresa nacional capaz de meter en la cabeza de los consumidores su marca, volviéndola un sinónimo de alta calidad en ese segmento, y para nada barata: no por nada la primera frase que se lee en el recetario es “Usted tiene la suerte de poseerlo…”

martes, 21 de noviembre de 2017

Twenty again (1966)


Muchos (pero muchos) años antes de la popularidad de maquillaje creado especialmente para adolescentes, existió una marca durante los años 60 que fue capaz de abrir ese nuevo mercado. En esta publicidad de 1966 encontramos a Twenty, la marca de maquillaje juvenil creada por Parisel, una empresa con el slogan de “Imagen de Belleza”. La abuela de todas las marcas diseñadas para chicas (desde los cosméticos 47 street hasta Asepxia) se convirtió en un éxito rotundo y durante gran parte de los 60 y 70 era habitual que Twenty fuera un genérico que simbolizaba la manera de pintarse de las más jovencitas. Con el paso de los años la marca terminó por desaparecer pero en la actualidad el término twenty (aparte de ser la constante sugerencia sobre un chip prepago, según el todopoderoso Google) es utilizado por gran parte de las empresas cosméticas para referirse al target de maquillaje creado especialmente para esa edad. 

lunes, 20 de noviembre de 2017

Defendiendo el planeta (y el capital)

El Imperio Arcor es más grande de lo que la mayoría de las personas piensan, pero más impensable todavía es imaginar qué planes tienen a futuro, a qué límites piensan llegar o cuál será su próxima idea curiosa. Han sido capaces prácticamente de crear la ilusión de que son capaces de fabricar cualquier cosa y competirle a cualquiera, no importa la marca, la trayectoria, el país de origen o incluso la calidad. La manera por la cual han llegado a cumplir ese objetivo en el tiempo ha demandado abandonar viejas estrategias para explotar aquellas que realmente tuvieron éxito: entre las ideas descartadas hace rato aparecía la creación de nuevas marcas. Hacía varios años que Arcor había decidido únicamente sacar productos a patadas como nos tiene acostumbrados, pero siempre utilizando el nombre de otro producto ya probado con éxito en el pasado: no importa qué producto sacaran, lo más probable era que se llamara Cofler, Rocklets, Saladix, Águila, Mogul o cualquiera de sus productos estrella. Parecía que nunca más íbamos a ver algo de Arcor con algún nuevo nombre, pero de la noche a la mañana han vuelto a impactarnos con una creación ambiciosa. Luego de liderar cómodo el mercado de las barras de cereales y de haber creado algunos de ellos especialmente para desayuno y merienda (llamados justamente Mogul o Arcor a secas), Arcor se la jugó a lo grande y decidió inventar una completa nueva línea de cereales: 4 marcas nuevas, con 4 personajes nuevos y en 4 nuevas formas y sabores. El hecho es realmente novedoso porque hacía mucho tiempo que Arcor no se animaba a crear algún producto de cero sin colgarse de lo ya probadamente masivo. Estos nuevos cereales tienen 4 nombres diferentes (embanderados bajo el gran nombre de Guardianes del Planeta), todos inspirados en un animal antropomórico creado especialmente para la ocasión. Pareciera ser que los que diseñaban promociones, historias y personajes para los chicles Cowboy siguen dando vueltas en la empresa. Mezclando en una licuadora la filosofía de cuidado del medio ambiente del Capitán Planeta y el carisma de los personajes de Kellog's y Nestlé, dieron origen a Azuroso, Crokolo, Fruggo y Mielita: 4 superhéroes bien coloridos con rasgos animales pero que a pesar de su aspecto no vienen a conquistar la tierra y esclavizar a los humanos, sino que vienen en son de paz (de donde quiera que vengan) y quieren ayudarnos a cuidar el planeta. Cada personaje tiene un cereal distinto y una inspiración distinta de algún producto ya existente en la competencia. No sólo son 4 variedades diferentes, sino que dentro del ambicioso proyecto de cereales hay elementos para compartir: en cada caja se incluye un sticker de algún personaje guardían del planeta (en exactamente las mismas poses que se ven en la caja), pero dicho sticker suele ser de otra variedad de cereal, para así incentivar un poco el consumo de seguir probando otros sabores. El otro detalle es aún más interesante: detrás de cada caja hay un mini tablero para jugar, pero entre las 4 cajas se arma un gran tablero que aumenta las posibilidades de juego. Además de la publicidad en tv, las redes sociales de Arcor premian constantemente a quienes comentan medidas para cuidar el medio ambiente. Por ahora no se trata de premios grandilocuentes: te premian con más y más cereal, porque evidentemente es lo que más tienen y su mayor capital. Para los que no tienen interés en probar estas creaciones o para quienes ya conocieron qué gusto tienen, van estas consideraciones sobre cada cereal y qué opinión nos merece...  

Los 4 nombres de los cereales Arcor unidos. Llama la atención este detalle que se observa al costado de las cajas, relacionada fuertemente con la filosofía de los Guardianes del Planeta: el cartón con el que se hacen las cajas de los cereales proviene de bosques gestionados de manera sustentable. Curioso detalle que no tiene gran publicidad y que le serviría positivamente a la marca una gran difusión sobre el tema. La caja de Azuroso tiene diferente denominación porque son fabricados en Chile. Los demás se fabrican en Salto, provincia de Buenos Aires...


El primer cereal que se pudo probar: Mielita, el nombre de una heroína con cinturita y cuerpo de avispa. Lógicamente evocan a aquél cereal de Kellog's, los Honey Nut Oat's que también decían tener miel en su fórmula pero en lugar de ser mini panales eran aros dorados y muy pegajosos. También los cereales 3 arroyos tuvieron su variedad especial con miel, esa vez si respetando la formita de aros. En el caso de los cereales de Mielita, resultan bastante ricos (sobre todo para quienes les gustaba las fórmulas de las otras marcas) aunque después de estarlos comiendo un rato empiezan a parecer demasiado dulces y terminan empalagando. Es el único cereal que sólo se puede conseguir en caja: el resto también tiene pequeñas presentaciones en bolsitas individuales...


De la cruza del conejo Trix y el Tucán Sam apareció este colorido personaje llamado Fruggo, un camaleón con careta de luchador de catch mexicano y mucho cereal colorido a su alrededor. Este cereal probablemente sea el antiguo Mogul que comercializaba Arcor pero con otra forma y otros colores: aparentemente fueron aromatizados y saborizados naturalmente. Pasó lo mismo que con los Mielita: resultan demasiado dulces para quien no está acostumbrado a estar comiendo cosas así. El sabor es muy similar a las Mogul antes mencionadas pero también se parecen al cereal Flynn Paff, aunque estos últimos a pesar de ser más dulces aún no cansan tanto. Reconozco que el nombre es el más pegadizo de todos...


Crokolo es el nombre de este cereal: un cocodrilo vestido como aborigen (vaya uno a saber en qué cultura está inspirado) que trae bajo su brazo pequeños cocodrilitos sabor chocolate. Si bien parece ser el cereal menos atractivo de todos, hay que reconocer que resultan bastante adictivos y no saturan con lo dulce como los antes mencionados. Resultan mucho mejores que su fuente de inspiración, los Choco Krispies de Kellog's. Tal vez puede resultar inquietante ponerse a pensar si esos cocodrilitos son los hijos del tal Crokolo o si son fósiles sacados de vaya uno saber donde, pero si no se piensa en eso el producto no es para nada malo...


Por último llegamos al oso polar llamado Azuroso. Como dijimos antes, el único cereal fabricado en Chile vaya uno a saber por qué. Este cereal resulta el que más descaradamente copió a un personaje otrora existente: haciendo un poco de memoria inmediatamente nos viene a la cabeza el oso polar de los Zucosos de Nestlé, un cereal que hasta hace 15 años se lo encontraba frecuentemente en supermercados. A pesar de este plagio tan evidente, el cereal resulta bastante agradable: tiene la dosis justa de azúcar, ésa que en otras variedades no se pudo calcular de la mejor forma. Puede inclusive ser mejor que los Zucosos o hasta puede competirle cabeza a cabeza a las Zucaritas de Kellog's, ya que el grado de azúcar de estas marcas es alarmante. Haberle pegado a la receta puede tener que ver con el hecho de que Arcor hace años viene sacando ediciones especiales de estos copos de maíz para películas o series (Buscando a Dory o Violetta, por ejemplo) así que puede que sea el cereal con más futuro...  


Por último, vemos la parte de atrás del frente de cada caja, donde aparece el instructivo del juego de mesa para recortar en la parte posterior: si bien uno ya se venía imaginando el estilo del juego (simil juego de la Oca, por ejemplo) vale la pena que un reglamento quede asentado así después nadie se queja. Y de paso regalan el dado para jugar, aunque tal vez el marrón oscuro del cartón no sea bueno haberlo combinado con azul oscuro (la imagen está aclarada) y cueste ver los números, pero en fin, sería lo de menos...



domingo, 19 de noviembre de 2017

Tecnologóa recopante (1996)


Todavía queda mucho fin de semana largo por delante: podemos seguir descubriendo la gran experiencia audiovisual que nos pueden brindar los flamantes modelos Philco Colección 1996, para coparse y recoparse del todo: TV de 20 pulgadas, con 181 canales, salida para auriculares, trinorma y CATV, la cual obviamente estaría desaprovechada si no se le acopla el correspondiente videorreproductor con grabación online.  Un año después de la aparición de esta publicidad, los Blanco Villegas (dueños de Philco hasta ese entonces y familiares de Mauricio Macri por parte materna) dejaron de coparse por la firma y le dieron paso a la llegada de la coreana Daewoo, quienes desde 1997 fueron comprando de a partes la empresa hasta quedarse con ella en su totalidad...