En 1981 se lucía por las revistas argentinas toda una diversa y exitosa familia de productos para el hogar, que hoy se encuentra enterrada en un barro poco biodegradable. La denominada Compañía Química, nacida en 1937 de la mano de Bunge y Born, se encargó a lo largo de esos años de tener un portfolio de marcas con gran reconocimiento, siendo capaces de hacer un aviso institucional para considerarlas a todas igual de famosas y prestigiosas, dentro de una adorable casita ilustrada. Y solo se trataba de una parte de sus negocios (la División Hogar, la más popular y conocida) ya que también trabajan para clientes industriales y del mundo del agro. Hasta tenían la suficiente modestia para reconocer cuáles de sus marcas eran netamente exitosas y cuáles estaban un peldaño más abajo, ya sea por jóvenes o no tan redituables.
La venta de la empresa a P&G en 1993 generó que de a poco su prestigio de décadas comenzara a esfumarse, generando que muchos de los integrantes de dicha familia vagaran errantes por diversas fábricas, principalmente multinacionales. Los detergentes Magistral (que había nacido en Molinos Río de la Plata) y Cierto quedaron con Dreamco, las ceras Polycera quedaron con Reckitt, el hormiguicida Formitox fue a parar a Sc Johnson, el detergente Vencedor lo supo explotar Queruclor, mientras que los insecticidas Efecto y El Buda estuvieron de la mano de pymes. Otras firmas como el jabón Récord, el suavizante Textilán o la lavandina Azulite no fueron del interés de sus competidores a la hora de desmembrar la empresa que Bunge y Born a lo largo de los años 90 procedió a desinvertir. Tantos años después de un mensaje que parecía tan esperanzador, resulta una injusticia que un insecticida de nombre tan simpático como "Vinchucol" haya caído en el olvido empresarial...

















































