El Gran libro de las Marcas fue una recopilación de envoltorios, envases, publicidades y avisos sobre muchos productos: golosinas, galletitas, chocolates, alimentos, bebidas, medicamentos, productos de limpieza, cosmética, perfumería, higiene, etc. Lo comencé en 2002 y lo terminé en 2006. Llegamos al 2012 y, 10 años después, y con las posibilidades de interacción de la actualidad, decidí retomar las colecciones para agrandarla aún mas. Con el propósito de compartir los logros realizados en esa vieja y en esta nueva etapa, se crea este blog. También será el canal de comunicación para todos los que se ofrezcan a vender cosas que ustedes tengan, y así agrandar la colección. Saludos y ojalá que lo disfruten!

lunes, 3 de agosto de 2026

Tirando la Compañía por la ventana (1981)


En 1981 se lucía por las revistas argentinas toda una diversa y exitosa familia de productos para el hogar, que hoy se encuentra enterrada en un barro poco biodegradable. La denominada Compañía Química, nacida en 1937 de la mano de Bunge y Born, se encargó a lo largo de esos años de tener un portfolio de marcas con gran reconocimiento, siendo capaces de hacer un aviso institucional para considerarlas a todas igual de famosas y prestigiosas, dentro de una adorable casita ilustrada. Y solo se trataba de una parte de sus negocios (la División Hogar, la más popular y conocida) ya que también trabajan para clientes industriales y del mundo del agro. Hasta tenían la suficiente modestia para reconocer cuáles de sus marcas eran netamente exitosas y cuáles estaban un peldaño más abajo, ya sea por jóvenes o no tan redituables.
La venta de la empresa a P&G en 1993 generó que de a poco su prestigio de décadas comenzara a esfumarse, generando que muchos de los integrantes de dicha familia vagaran errantes por diversas fábricas, principalmente multinacionales. Los detergentes Magistral (que había nacido en Molinos Río de la Plata) y Cierto quedaron con Dreamco, las ceras Polycera quedaron con Reckitt, el hormiguicida Formitox fue a parar a Sc Johnson, el detergente Vencedor lo supo explotar Queruclor, mientras que los insecticidas Efecto y El Buda estuvieron de la mano de pymes. Otras firmas como el jabón Récord, el suavizante Textilán o la lavandina Azulite no fueron del interés de sus competidores a la hora de desmembrar la empresa que Bunge y Born a lo largo de los años 90 procedió a desinvertir. Tantos años después de un mensaje que parecía tan esperanzador, resulta una injusticia que un insecticida de nombre tan simpático como "Vinchucol" haya caído en el olvido empresarial...

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