A mediados de 2011 se sancionó la Ley Nacional de Control de Tabaco (o "ley antitabaco"), lo que derivó en la prohibición absoluta de los productos tabáquicos por cualquier medio, tanto los audiovisuales como los gráficos. Si bien se terminó de reglamentar en 2013, marcó el final (muy anunciado, pero final al fin) de las publicidades gráficas referidas a marcas de cigarrillos, limitadas únicamente a espacios para adultos y dentro de locales comerciales. Mientras que fue mucho más gráfico la llegada de marquillas con advertencias mucho más explícitas, pocos repararon en la desaparición de las piezas gráficas, que llegaron a tener campañas bastante bien constituidas como si nada alrededor estuviera pasando, o como si siguiéramos viviendo en las épocas de prestigio y status de los cigarrillos.
De esa agónica época rescatamos dos avisos: el primero, perteneciente a una nueva colección de marquillas edición limitada de Camel que decía estar inspirada en importantes destinos turísticos del mundo. El segundo, extraído de una revista Rolling Stone en donde de repente el texto se desorganiza, como un modo de anunciar de forma directa el explícito slogan "Las bolas están hechas para romperlas" de Phillip Morris. De esta forma tan poco sutil hacían salir a la cancha los cigarrillos mentolados con cápsula (llamados lógicamente Caps), la cual justamente había que destruir para lograr el efecto deseado.
Pero antes de los avisos de esa época, primero se van a encontrar con una publicidad de Lucky Strike del año 2006, anunciando con sorpresa que su atado original se encuentra apenas a 3 pesos. Es que luego del "acuerdo de caballeros" hecho por las tabacaleras argentinas a fines de 2002 donde decidieron no publicitar más en radio y tv, las revistas y los diarios seguían siendo el refugio para este tipo de campañas, a las que le quedaba un lustro exacto de vida para terminar de hacerse humo...
De una época notoriamente más conservadora y clásica en estos temas, llega este alegre aviso de 1956 de cigarrillos Fontanares Extra Finos. Ahora sí, toda la distinción y categoría que un cigarrillo puede ofrecer se luce sin descaro, con mucha "frecura" y buen sabor. Una lectura apresurada (e ignorando la historia monetaria del país) puede hacer creer que los Fontanares eran "apenas" 60 centavos más caros que los Lucky Strikes de mediados de los 2000...




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