Mientras el Gran Hermano del presente ya ni se sabe cuándo empezó ni cuándo terminará, vale la pena recordar que hace 25 años (para cuando Santiago del Moro era sólo un ignoto joven de 23 años) finalizaba la primera edición nacional del mencionado reality show. En comparación, una versión mucho más breve, ingenua y austera (aunque con premios en dólares), cuando no se sabía si semejante bodoque voyeur podía funcionar en estos lugares del mundo.
De la noche a la mañana la pantalla de Telefe se vio saturada de secciones abocadas al Gran Hermano, como se observan en las publicidades de hoy, donde además puede verse la transición de tipografía y gráfica que tuvo la señal entre esos meses. Los demás canales criticarían semejante movida como algo de pésimo gusto y que abarataba espantosamente la televisión: no pasaría mucho tiempo que cada canal tendría al menos un reality para hacerle autobombo cada vez que pudieran. De ahí que las discusiones morales sobre si era un programa guionado o no, sobre la decadencia artística del medio o sobre el tipo de contención psicológica que recibían los participantes se fueron diluyendo.
Al cabo de 112 días, un 30 de Junio de 2001 Marcelo Corazza se coronaría como campeón entre sus 12 únicos participantes, estando ligado al mundo televisivo durante bastantes años, hasta que por razones de público conocimiento legal se vio obligado a desaparecer. Aunque fueron varias las figuras que fueron apareciendo entre dicha edición y la que le siguió el mismo año, sirviendo de materia prima para nutrir nuevos programas como el infantil Megatrix o el ciclo de entretenimientos veraniego Sentí el Verano, además de ser fuente de inspiración de programas de otros canales como el "Nominados" de Marcela Tinayre, aprovechando el nuevo léxico instalado.
El tiempo pasó, los contenidos fueron cada vez más dependientes de las redes sociales, se devaluaron los premios, se agrandaron las casas y duraciones, cambiaron los conductores (Soledad Silveyra, Juan Alberto Badía, Jorge Rial, Mariano Peluffo, Pamela David) y las ganas de verlo fueron muy pendulantes: el mismo Telefe inclusó llegó a dejarlo ir por un tiempo (recalando en América) o también lo fue retocando para crear ediciones especiales como la dedicada a "famosos" o mechada con Operación Triunfo, pero sigue siendo un programa que le da calor a la moribunda tv de aire, aunque sea un vientito tibio. Es curioso que mientras otros parientes de género extranjerizaron por completo su nombre (Expedición Robinson se volvió Survivor, Talento Argentino se volvió Got Talent Argentina) o directamente debutaron con el nombre en inglés nativo (High School Musical, Bake Off, MasterChef, Popstars, Celebrity Splash, etc) el querido y odiado Gran Hermano por suerte, todavía, no mutó a Big Brother Argentina o algo así...
Más allá de los nombres, las modas y la juventud que mostraban los participantes de ese primer Gran Hermano, no dejaba de sorprender (para mal) lo incómodo que se sentía el modo de redactar para los avisos de Telefe de entonces, casi no metiendo márgenes ni signos de puntuación o poniendo los programas sin siquiera usar mayúsculas, como un modo de demostrarse informales y "cercanos" al público...
Dos décadas y medio después, así sigue (y sigue y sigue) el formato Gran Hermano en el país, donde si bien ha ido y venido no se compara a otros países donde han llegado a tener más de 30 emisiones sin ponerse colorados. Éstos fueron algunos de sus recortes para la nueva edición llamada "Generación Dorada": así fue cubierto su llegada por Diario de Cuyo y revista Noticias, con su crítica post estreno y desinflando la supuesta expectativa generada. Nótese que sigue vigente Directv como principal sponsor, algo también presente en sus primeros tiempos, junto a otros más de esta era como Mercado Pago. Por su parte Semanario habló del lanzamiento junto a un interesante repaso por sus ediciones históricas previas:







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