Una novedad de los últimos meses que nos ayuda a anticiparnos a la próxima Semana de la Dulzura: la marca de galletitas rellenas de una sola tapa y también de tapitas de alfajores ha estado involucrada en el regreso de un nombre icónico en el imaginario argentino, aunque de una manera bastante curiosa. El Italpark, aquél parque de diversiones ubicado en Recoleta, el que llegó a ser el más grande de Sudamérica y que cerró abruptamente a mediados del año 1990 luego de una historia trágica, empezó a sonar nuevamente esta temporada pero no como una atracción o como una aplicación de juegos siquiera... sino como una nueva marca de obleas bañadas.
Con tres sabores disponibles por ahora, estas nuevas golosinas no sólo representan una nueva competencia en productos ya instalados como el querido Nugaton, los sofisticados Kit Kat (y su equivalente nacional, el Grafiti), las clásicas obleas Bon o Bon, la mítica Rodhesia o el más rústico Oblibon: también representan un nuevo intento por imponer un estilo de producto más propio de otra época. Mientras que en los 80 y 90 desbordaron nuevas golosinas bañadas, en la actualidad la novedad pasa por los alfajores con rellenos extravagantes, artículos exóticos con sabores algo extraños y productos que tratarían de ser lo más orgánicos y naturistas posibles. La aparición de un producto tan tradicional encaja perfecto con el nombre Italpark, el cual conserva nostalgia y algo de alegría congelada en el tiempo, a pesar de los años o el dudoso estado que tenían los juegos del parque en el final de su vida.
Si se las compra al por mayor, uno se encuentra con dos particularidades: que la bolsa que traía las cajas con los tres sabores tenía el logo de Fachitas (para no olvidar su vinculación) y, como se ve en la primer foto, que cada uno de los envases traía una calcomanía Italpark de regalo. Las sabor limón (paquete rojo) son las más dulces y levemente ácidas, quizás las más logradas. Las de chocolate tienen un relleno no tan intenso (sería como sabor "chocolate con leche") a pesar del color oscuro y las del paquete azul, sabor vainilla, parecieran una combinación de las anteriores entre oblea y relleno: lo que se suele decir también, unas estilo Oreo.
Publicidad de sus redes sociales de la Oblea Italpark en alusión al estreno de la película de Michael Jackson en Abril pasado. La unión perfecta de dos íconos ochentosos. Los Abuelos de la Nada, otro símbolo de esos años, le cantaron al Italpark en una de sus canciones.
A la hora de las comparaciones, se puede decir que las obleas Italpark están bastante lejos del incomparable sabor (y hasta olor) del Nugaton, y aunque su cobertura dulce podría tener más intensidad representan una agradable opción para sacarse el antojo. Era de esperarse que un producto así respetara el habitual estilo de Fachitas: productos económicos que no defraudan. En lo que sí deberían mejorar urgente es en su campaña publicitaria: entre su página web y sus avisos en redes sociales, el uso de tétricas imágenes hechas con IA no ayudan mucho al concepto pop retro que pueden explotar...
Dos avisos de yapa de su marca madre, las Fachitas de Saborísimo. Nacidas en 1978, se fueron volviendo un clásico de kiosco al igual que otras marcas populares como Don Satur, Fulbito, Pitusas o Guaymallén. Aquí vemos inmortalizados algunos de sus artículos más conocidos (como sus Mini Coronitas con jalea o sus Mini Tapitas) en dos avisos correspondientes a los años 2014 y 2018...





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