En 2011 estaba de moda como nunca la música de Lady Gaga, por lo que todo lo que la rodeaba (vestuario, looks, filosofía, estilo de seguidores, etc.) se había vuelto un símbolo claramente identificable para la mayoría de los consumidores. Es así que tenía lógica que una marca como las premezclas Royal lanzara un comercial cómico con una cantante que emulaba el estilo de la cantante neoyorquina, haciendo un bizarro videoclip sobre ambivalencia y cambios bruscos de ánimo. Una campaña abocada a la mujer moderna (aparente sinónimo de mujer cambiante y ciclotímica) que le servía para que la marca de Mondelez (entonces Kraft) comenzara a borrar su estilo intantil que los había caracterizado de los 2000 para atrás.
Esta idea era para vender una nueva línea llamada Royal Manjares light: flanes, gelatinas, postres y mousses que prometían ser igual de ricos que los calóricos tradicionales pero con 0% azúcar. Los tan combatidos octógonos en el presente hubieran ayudado hace 15 años a saber con un poco más de exactitud qué tan cierto era que estos productos eran tan saludables como decían...

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