El Gran libro de las Marcas fue una recopilación de envoltorios, envases, publicidades y avisos sobre muchos productos: golosinas, galletitas, chocolates, alimentos, bebidas, medicamentos, productos de limpieza, cosmética, perfumería, higiene, etc. Lo comencé en 2002 y lo terminé en 2006. Llegamos al 2012 y, 10 años después, y con las posibilidades de interacción de la actualidad, decidí retomar las colecciones para agrandarla aún mas. Con el propósito de compartir los logros realizados en esa vieja y en esta nueva etapa, se crea este blog. También será el canal de comunicación para todos los que se ofrezcan a vender cosas que ustedes tengan, y así agrandar la colección. Saludos y ojalá que lo disfruten!

jueves, 14 de mayo de 2026

El arte de la elegancia de Max Factor


Algunas instantáneas de la línea de cosméticos estadounidense Max Factor a lo largo del tiempo: en un principio dos avisos correspondientes a 1966. Para ellas, la crema limpiadora profunda, para una correcta limpieza de cutis por menos dinero. Para ellos, la nueva colonia para caballeros que demuestra que no es nueva la idea de ofrecer una opción que salga del público clásico de un producto para ampliar horizontes de ventas, aunque en el presente esta serie de fragancias sean piezas de museo o que se cotizan en sitios de venta. El prestigio de la empresa que supo estar en la cara de figuras como Marilyn Monroe o Rita Hayworth les permitía arriesgarse bastante.
En 1971 Max Factor ofrecía en el país la creme puff para retocarse instantáneamente en cualquier lugar sin inconvenientes, junto a un muy elegante estuche el cual también se ofrece como opción práctica y económica a largo plazo, gracias a poder reemplazar su interior cuando hace falta. La empresa, nacida para el desarrollo de maquillaje de artistas de cine, llevaba 62 años de vida y le faltaban dos más para una polémica fusión con el inversor Norton Simon, que también metió la cuchara en empresas como Canada Dry o la empresa de renta de autos Avis. Controló la compañía sin hacerla despegar en ventas ni sacarla de esa imagen un poco anticuada que estaba empezando a tener, hasta que en 1983 es adquirida por Esmarck, quien reubicó la marca bajo la línea de lencería Playtex. Acto seguido, entre 1986 y 1991 es manejada por Revlon hasta que logra hace 35 años mantener el mismo dueño hasta 2015: el gigante conglomerado P&G.


En estos últimos años los productos Max Factor aparecen en el país de manera intermitente, aunque siempre como opción importada, a diferencia de los artículos de los 60 y 70 que eran nacionales. Allá por el 2006 Max Factor publicitaba su línea de máscaras 2000 Calorie, anunciados como productos para maquilladores profesionales. Se lucía esa X bien detallada en el medio del logo, lanzada  en 2004 y que se fue estilizando hasta seguir activa en el presente. El motivo de renovación de imagen era claro: la marca seguía perdiendo renombre y parecía que iba a desaparecer al poco tiempo, ya que se estaba vendiendo únicamente en supermercados, fuera del glamour de antaño. Lo que salvó al legado de la empresa fundada por Maksymiliam Faktorowicz (el verdadero señor Max Factor) a que fuera discontinuada por mentes mercantilistas fue su alto conocimiento y ventas por fuera de Estados Unidos. A consecuencia, para 2010 P&G discontinuó la marca únicamente de dicho país mientras que siguió presente en el resto del globo. Sin embargo, hay que destacar que la desaparición fue sólo en los papeles: varios de los cosméticos marca CoverGirl de P&G (que sí siguen en EEUU) eran y son similares en formulación a Max Factor para otros países. Producto de esos detalles es que tras la adquisición de Max Factor por parte de Coty, se produjo en 2018 el relanzamiento de Max Factor en su territorio natal, resistiendo hasta el presente el caerse de la estantería de la elegancia...



Publicidad de Max Factor de 2019, en los tiempos de Coty, donde su "X" (diseñada por Pat McGrath en 2004) abandonó ser parte de las letras para estar simplemente a su costado...

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