¿Cuánto hace que los chicles comenzaron con ese "plus" de traer tatuajes para los chicos? Esa moda que fue apareciendo entre los 70 y 80 popularizado por marcas como Stani, que hizo productos con licencias como Batman, los Pitufos o He-Man o algunos más genéricos con temas diversos (el circo, deportes, piratas, etc), aunque siempre con un inconfundible olor a banana. Sin embargo, también existieron opciones importadas trayendo tatuajes genéricos, al margen del personaje protagonista. En 1981 llegaron de Brasil los chicles "Tatoo" ayudando a imponer ese término a la hora de hablar de los todavía "tatuajes", en criollo. Esta línea de golosinas traída por Jorge Shneider también probaron suerte en esos años de Plata Dulce.
Otra historia, mucho más masiva, empezaría a partir de los años 90, con otros nombres (como el chicle Bazooka también de Stani pero también el Cowboy de Arcor) y técnicas diferentes de transferencia del dibujo, sin calcomanías con tinta que funcionaba con saliva sino que funcionaba simplemente presionando el ahora llamado sticker sobre la piel. También este regalo comenzó a verse en otras golosinas, como caramelos, gomitas o chupetines, o productos que ni siquiera eran golosinas, como estrellitas de pirotecnia infantil o rebozados de pollo, o directamente sobres con tatuajes, prescindiendo directamente del otro producto que pasó a ser el "plus"...

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