Hubo una política de Estado del Gobierno de De la Rúa que el kirchnerismo decidió retomar: se trataba de la ficción nocturna "Un Cortado, historias de Café" que se vio por Canal 7 en 2001 y que volvió por dos temporadas más entre 2005 y 2006. Historias que sucedían en un típico bar porteño junto a muchos artistas invitados (sin contar el elenco estable que aparece en la publicidad de 2006), las cuales recibieron muy buena crítica en la época y una audiencia digna. La frecuencia diaria del programa le permitía la particularidad de tener historias con continuidad, al mismo tiempo que microrrelatos que duraban sólo un día.
La frutilla del postre (o podría decirse el amaretti del café) consistía en que la creación del guionista de Polka Leonardo Becchini se filmaba en un bar verdadero, en el cual las personas podían visitar asiduamente, en la zona de Palermo. Pero no era un sitio que se alquilaba para la filmación, sino un bar y restaurant que fue inaugurado conjuntamente para el programa y con el nombre del mismo, en la esquina de las calles Julián Álvarez y Cabrera, donde supo haber un viejo almacén de principios del siglo XX...

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