El Gran libro de las Marcas fue una recopilación de envoltorios, envases, publicidades y avisos sobre muchos productos: golosinas, galletitas, chocolates, alimentos, bebidas, medicamentos, productos de limpieza, cosmética, perfumería, higiene, etc. Lo comencé en 2002 y lo terminé en 2006. Llegamos al 2012 y, 10 años después, y con las posibilidades de interacción de la actualidad, decidí retomar las colecciones para agrandarla aún mas. Con el propósito de compartir los logros realizados en esa vieja y en esta nueva etapa, se crea este blog. También será el canal de comunicación para todos los que se ofrezcan a vender cosas que ustedes tengan, y así agrandar la colección. Saludos y ojalá que lo disfruten!

martes, 28 de mayo de 2019

Esos osos sabrosos (1991)


Cuando hace algunas semanas hicimos un breve y caótico relato sobre la venta de Terrabusi en manos de Nabisco, nombramos muchos productos pero hubo uno que quedó dando vueltas y que también pertenece muy íntimamente al mundo de golosinas exóticas de los 90. Los envases de galletitas Nips de Royal que supieron venir allá en 1991 están bastante viralizados, pero en su interior venían demás de esas curiosas galletitas en forma de oso los stickers que vemos en la foto: los mismos osos que conformaban el ingrediente principal de su composición haciendo de manera bien canchera los deportes norteamericanos de moda: skate, running con walkman, football americano, tennis… aunque todos sabemos que lo más apropiado es que estuviera jugando al paddle…
Algunos de dichos osos sostienen una caja de Nips, aunque la presentación más famosa en el país eran las bolsitas ya nombradas: de color azul para el sabor chocolate, de rojo para la vainilla y amarillo caramelo para el sabor coco. Además del sabor insuperable que aún muchos recuerdan de este producto, lo otro que llamaba la atención del paquete (y que genera cierta confusión en el inconsciente colectivo) es haber visto el triángulo rojo de Nabisco arriba de todo. Ese triángulo existía, pero no decía Nabisco sino Royal. Es que efectivamente Nabisco era el dueño de estos Nips, pero en aquél momento la marca no había llegado como tal a la Argentina y operaba a través de “Royal Fleischmann Argentina (RFA)”. Desentrañemos un poco esto primero…
Hay que remontarse a 1929: ese año se conforma una sociedad denominada Standard Brands. Dicha asociación incluía importantes marcas estadounidenses como los productos Royal (con su polvo para hornear a la cabeza) y los panificados Fleschmann entre otros menos conocidos. La sociedad conserva ese nombre en todos los países en los que opera hasta que en 1981 Nabisco adquiere Standard rand y cambia internacionalmente su nombre al RFA que nombramos al principio. Esta empresa en la Argentina fue capaz de hacer varios hitos interesantes en el mundo de las galletitas: por ejemplo, las oleas de vainilla que venían en cajas familiares llamadas Royalitas, las obleas bañadas llamadas Chocolondo y las galletitas tanto dulces simples como bañadas que contaban con la licencia del grupo Menudo. Por supuesto que las tradicionales premezclas (gelatinas, postres, helados, flanes, etc) marca Royal estaban incluidas en su portfolio, al igual que el jugo Royalina y el mítico polvo para hornear mencionado antes.
Es así que a principios de los 90 otra de las innovaciones de esta compañía fueron los ositos Nips, que no sólo quedaron en la memoria de los consumidores del momento por su sabor sino por su muy llamativa publicidad: al ritmo de un remix de Another Break in the Wall, muchos ositos terminaban rompiendo una pared junto a chicos que recitaban estar podridos de siempre la misma rutina y la misma vida, y de remate su sencillo slogan se limitaba a comentar: “Nips: la rompen!”. Algo aún más innovador tuvo este comercial en esos años: no se mostró el producto de entrada, sino que durante alrededor de 2 semanas circularon partes del aviso faltándole el final… quién puede después desfijarse de semejante idea?
A pesar de la gran calidad del producto y su pretenciosa y fallida idea de querer venir a dar vuelta todo y abandonar los costumbrismos, los Nips no duraron mucho en el mercado nacional.  Ello no significa que no hayan tenido éxito en otros mercados. Es más: los verdaderos osos, los que salieron en EEUU, fueron creados en 1988 por Nabisco y respondían al nombre de Teddy Grahams. Sus sabores iniciales fueron bien diferentes a los nacionales: además de los ya mencionados había de miel, canela, frutal, con chips de chocolate y hasta un extraño sabor “torta de cumpleaños”. Se convirtieron en un verdadero boom de ventas generando más variedad: había cereal Teddy Graham al igual que bizcochos de panadería dulces (qué quise decir? esa especie de bocaditos de bizcochuelo tipo Pingüino Marinela o Picnic Nevares) y un extraño producto llamado Dizzy Grizzlies: galletitas de vainilla bañadas de un solo lado con chocolate, y en ese mismo lado pegoteadas con grana de colores. Para finalizar, podemos decir que la marca “Nips” (que se podría traducir del inglés como “pellizco”) sigue registrada por Nabisco, aunque en el mundo ni siquiera remite a un producto dulce: se trata de unos snacks de queso con forma de paralelogramo, que instintivamente nos recuerdan a las galletitas Chipits de fines de los 90.
A qué brillante cráneo se le ocurrió denominar a estas galletitas en el país con el nombre de snack de queso en lugar de algo más aproximativo al título original? Es un verdadero misterio, pero no deja de llamar la atención que nunca más volvieron a aparecer, a pesar de haber guardado un buen recuerdo. Volveremos a ver estos ositos que tienen un nombre que para nosotros es sinónimo de algo dulce pero para el resto del mundo se refiere a algo salado? Arcor no te atrevas a usar tu fotocopiadora de recetas… 

2 comentarios:

  1. Tremenda la cantidad de información. No sabía que Nabisco entró bajo el nombre de Royal.

    Particularmente no entiendo por qué estos ositos no pegaron, porque con cualquiera que hablo que los haya probado, parece recordarlos como que eran lo más.

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  2. Estaban bárbaros! Cuando termine de hacerle los ajustes necesarios a mi máquina del tiempo, al primer lugar al que iré será a un supermercado del '91 a comprar muchísimas cajas de Nips para traerlas al presente y revenderlas a precios exhorbitantes.. No mentira, para comérmelas todas.

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