Para principios de Abril de 1991 se promulgaba la Ley de Convertibilidad y se fijaba por esta vía la paridad de la moneda argentina con el dólar estadounidense, y al tiempo que la inestabilidad numérica parecía tomar rumbo, empezaban las dudas sobre hasta cuándo se le iba a seguir dando oxígeno al vapuleado austral. Esta nota de Clarín revista (curiosamente y maravillosamente ilustrada) ya empieza a anticipar el final de la moneda nacida con Alfonsín y Sourrouille. Para justificar la muerte del Austral, la nota se dedicaba a mostrar en infografías la salida de billetes desde 1985 hasta 1991 (discriminado por presidente y ministro de economía) y cuánto era posible comprar en su apogeo y lo que valían las cosas en Marzo de ese año. La redacción, que usaba al INDEC, el Banco Central y los diarios Clarín y La Nación como fuentes, se terminó asemejando a las cuentas absurdas que hacía Tato Bores en su "Monólgo 2000" sobre el poder adquisitivo de los billetes argentinos y sus equivalencias con el paso del tiempo...
Pequeño fragmento de ese mismo 1991 donde la revista Humor mostraba como novedoso lo que décadas después se volvió mucho más habitual: encontrar un billete de Austral "intervenido" con cambios en la fisionomía de Luis Sáenz Peña.


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