Al margen de los lanzamientos con gran espectacularidad que se hacen en estas últimas temporadas con alfajores en verano, hay que decir que durante mucho tiempo el verano fue definitivamente (y lamentablemente) una época donde los alfajores desaparecían y se iban a hibernar hasta el otoño. Una de las pocas excepciones de este patrón ocurrió en 2006 cuando la ya tradicional Minitorta Águila (que iba camino a cumplir su 4to año de vida) lanzaba dos ediciones especiales para el verano: las efímeras Minitortas de menta y durazno, dos sabores que pretendían ser más frescos para el verano.
Por desgracia, a pesar de ser muy buenas, no tuvieron salida al nivel de las instaladas variedades brownie, coco y clásica, las cuales siguen vigentes y peleando desde entonces todos los cambios de tamaño y sabor que sufrieron las demás marcas. Y volviendo a ese aviso que emulaba a Gulliver hace 20 años, puede verse que en ese momento Arcor recogía el guante por el dilema que existía y que nunca se resolvió: es acaso la Minitorta realmente un alfajor o como lo dice su nombre corresponde a otro tipo de producto? Porque es dentro de todo una gran golosina... ahora bien, nunca pudieron hacer creer que se trataba de un producto "casero"...

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