Los nuevos Flynn Paff Challenge, en cajita mayorista y junto a su versión estadounidense, las grajeas "Bertie Bott de todos los sabores", nacidos de la liturgia de Harry Potter. Pueden distinguirse los 12 sabores propuestos de Flynn Paff junto a los 20 nacidos en Hogwarts: estos últimos traen más cantidad, disponen de más colores y texturas y lógicamente son más caros...
Continúa con bastante salud una moda que sortea otras tendencias como el pistacho Dubai o los productos picantes: con un bajo perfil se disemina la moda de los productos "sorpresa", donde no se sabe con exactitud qué sabor tienen hasta que se prueban y sus colores y olores no brindan ninguna pista, o bien con nombres abstractos que incitan a consumirlos para que se difundan en redes sociales la ansiada experiencia. Hubieron ejemplos como las reiteradas Fanta Misterio, los Krachitos Mistery Hot, el Tang Galáctico, la Fanta Chucky Punch, los Airheads Mistery Flavour o el Kit Kat Mistery. En este caso nombraremos a una golosina que juega con el desafío de que toque un sabor rico o uno asqueroso: Los Flynn Paff Challenge.
Parientes lejanos de las grageas nacidas en las películas de Harry Potter (que ahora se pueden conseguir en kioscos y afines), estos caramelitos importados de China pero con firma nacional apuestan al azar y a sabores desagradables sin que esto afecte la imagen de la marca: en un país que idolatra los caramelos ácidos o con mal gusto como los históricos Puaj, no es extraño que estos Flynn Paff puedan tener su público. Otro caso de éxito en el mundo, aparte de las del mago adolescente, son las Bean Boozled, golosinas de USA que ofrecen todo tipo de sabores raros y que ofrece hasta una ruletita para ampliar la experiencia. O sea, un juego hecho a conciencia: otra historia es que te quieran meter el caramelo como chiste, sin avisarte...
Con el estilo "Jelly Beans" (gomitas confitadas) que impuso Arcor desde el 2024, las golosinas de Georgalos muestran en su envase las posibilidades de sabor: así, puede haber un gustito rico como de gaseosa cola, durazno, banana o kiwi, o bien sabores similares a moco, tierra, vómito, podrido/rancio, muy picante o similares. Efectivamente se cumple de manera determinante su condición: o son muy buenos o incomibles, sin término medio. No es el primer producto en la Argentina que desafía al consumidor a jugar así: hace una década estaban los Doritos Ruleta, que contenían sabor tradicional excepto uno que podía llegar a ser extremadamente picante. También estuvo el alfajor Fenómeno de Nabisco a fines de los 90: su sabor era normal pero ofrecía stickers con muy mal olor.
En fin, como siempre se han apoyado los productos que apuestan a ideas nuevas y lo más desquiciadas posibles, aunque uno quizás se termine arrepintiendo de lo que agarró, es un gran acierto saber de la existencia de estos caramelitos, aunque sean pocos los que lo usen como el challenge propiamente dicho y la mayoría los coma una sola vez... y en el peor de los casos sin haber ni siquiera leído el paquete!
Bonus track para sacarse el mal gusto de boca: recientemente los mismos de Flynn Paff comenzaron a ofrecer cereales sabor tutti frutti, bastante ricos pero tal vez excesivamente dulces. En un principio venían con forma de aritos como los Froot Loops, pero le buscaron la vuelta y los transformaron en cerelaes con forma de caramelo empaquetado, imitando a los Flynn Paff literales y (sabiendo que estemos sugestionados) teniendo algo del sabor tutti frutti del caramelo originario en su esencia. Recomendables aunque suban mucho la glucosa...



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