En 1980 los juegos de mesa disfrutaban de una gran popularidad, al punto tal que existían anuncios sobre llamativas casas de juego que ofrecían una amplia variedad de entretenimiento para adultos, junto a minutas sencillas. Un ejemplo era la casa de juegos llamada Kamchatka, la cual se aprovechaba del auge que el término de la península siberiana tenía en el país luego del éxito unos años antes del aún hoy famoso TEG, "Táctica y Estrategia de la Guerra". Kamchatka apelaba a la creatividad publicando avisos donde había que realizar algún tipo de juego de ingenio para, de esa manera, quedar retenido en la cabeza del consumidor. Pero no quedaba todo en un simple ejercicio simpático: quien pasaba por el lugar junto al ejercicio resuelto por el día probablemente más flojo de la semana, antes del próximo 31/10/80, se llevaría el privilegio de ingresar dichos días de ahí en más sin necesidad de pagar entrada.
Cuarenta y cinco años después no quedan rastros de este tipo de locales: otro eslabón de los locales oportunistas por alguna moda, como los clásicos casos de los parripollos, videoclubes, canchas de paddle, cibercafés, locutorios, cervecerías artesanales y barberías...

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