El Gran libro de las Marcas fue una recopilación de envoltorios, envases, publicidades y avisos sobre muchos productos: golosinas, galletitas, chocolates, alimentos, bebidas, medicamentos, productos de limpieza, cosmética, perfumería, higiene, etc. Lo comencé en 2002 y lo terminé en 2006. Llegamos al 2012 y, 10 años después, y con las posibilidades de interacción de la actualidad, decidí retomar las colecciones para agrandarla aún mas. Con el propósito de compartir los logros realizados en esa vieja y en esta nueva etapa, se crea este blog. También será el canal de comunicación para todos los que se ofrezcan a vender cosas que ustedes tengan, y así agrandar la colección. Saludos y ojalá que lo disfruten!

viernes, 29 de agosto de 2025

Mantecol aquí, allá y en todas partes


Aprovechamos el día de hoy de hablar de algunas de las novedades que el mítico Mantecol, ahora de la mano nuevamente de Goergalos, ha sabido lanzar al mercado recientemente. La primer imagen corresponde a las creaciones de este 2025, desde una esperada crema untable deseosa de competir contra la Nutella y sus derivados y una vuelta de tuerca a la tradicional presentación bañada en chocolate, esta vez ofreciendo oblea en su interior, como alguna vez logró con éxito imponer Bon o Bon junto a Ópera.
Respecto del untable, hay dos momentos considerables de la experiencia: primero, la gran satisfacción que es probar el producto en cuanto se abre, disfrutando de una gran cremosidad y suavidad que hasta extraña en comparación a la típica textura un poco "áspera" que tiene el Mantecol originario. Sin embargo, a pesar de esta muy buena impresión, le sigue un cambio que desconcierta y puede a varios decepcionar. En cuanto el frasquito plástico se guarda en la heladera para la próxima cuchareada (porque difícilmente se pueda consumir en una sola oportunidad, por el bien de nuestro hígado) la consistencia se solidifica notoriamente, volviéndose el Mantecol de toda la vida. Sigue siendo rico como siempre pero pierde su gracia "untable" para volverse una pasta que se derritió y ahora recuperó su densidad en un envase incómodo para retirar. Salvo ese notorio detalle, es un producto vistoso para conocer este clásico argentino de una manera diferente. Otra historia es la mencionada oblea, que se le pierde el sabor tradicional entre el chocolate de cobertura, pero si es por darse un antojo dulce puede ser el indicado.  


Luego viene el turno de hacer mención a otro lanzamiento sorprendente: las almohaditas Mantecol, un producto que resalta fuertemente en las góndolas por tratarse de un paquete grande, con un envoltorio de papel metalizado brillante y bastante grueso. Es una creación que no decepciona (justamente al no tener sabores extraños, como el chocolate) y que ayuda a quien quiere darse el capricho de comer su golosina favorita en pequeñas dosis (o no) si bien debe decirse que se trata de una idea reciclada: las almohaditas las viene produciendo Georgalos hace bastante, con rellenos tradicionales para su línea Flow Cereal (como chocolate o frutilla) o para las también recientemente lanzadas almohaditas Toddy.
Acompañan esta serie de novedades otros lanzamientos menos impactantes: como el huevo de Pascua que traía paquetes de Mantecol en su interior, o el preciado lingote dorado que trae varios paquetes, indudablemente el más caro de todos...


Y ya que estamos destapando el nuevo mundo de Mantecol, aprovechamos para hacer mención a las 3 variedades que fueron lanzadas en la pasada Navidad y aunque no tuvieron mucha publicidad sobrevivieron de manera minoritaria a lo largo de todo el año: son los Mantecoles saborizados, de coco, café y "salted caramel", los tres unificados bajo el nombre de "Experiencias Únicas", lo que se repite en el envoltorio de cada uno de ellos. Esta vez sí podemos hablar de productos totalmente nuevos, y su resultado es dispar: el Mantecol sabor coco es de sabor bien delicado y el más tenue de todos, todo lo contrario al sabor café que es bien fuerte e invasivo. Mientras que el primero hay que comer bastante para sentir esa pizca de coco, basta una pequeña porción para sentir el café bien intenso. Luego tendremos la curiosidad más extraña del trío, la que promete un poco de sal en su receta. Esta presentación, quizá aprovechando el boom del alfajor Havanna con sal, está bien lograda en cuanto a ser muy leve para evitar indignaciones de los más conservadores. Hay que afinar el gusto para detectar los finísimos granos de sal, mientras que el supuesto caramelo puede pasar inadvertido para los más apurados. No sería de extrañar que dentro de unos años lo cataloguen como "estafa" porque era igual al común, pero eso no es tan cierto. En conclusión, lindas ocurrencias para seguir renovando la mina de oro que siempre fue el Mantecol sin perder su esencia viva.
Finalizamos esta publicación gastronómica con un aviso de 1980, cuando el "postre" Mantecol era por definición un producto familiar pero a la vez se anunciaba con niños quienes eran los más deseosos de comerlo. Por aquél entonces una barra de 20 gramos costaba 550 pesos de la época, y aunque la imagen no lo transmita ya habían experimentado con ciertos sabores extravagantes como el bañado con chocolate o la presentación con nueces... y el regreso del afamado alfajor Mantecol, para cuándo?

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