El Gran libro de las Marcas fue una recopilación de envoltorios, envases, publicidades y avisos sobre muchos productos: golosinas, galletitas, chocolates, alimentos, bebidas, medicamentos, productos de limpieza, cosmética, perfumería, higiene, etc. Lo comencé en 2002 y lo terminé en 2006. Llegamos al 2012 y, 10 años después, y con las posibilidades de interacción de la actualidad, decidí retomar las colecciones para agrandarla aún mas. Con el propósito de compartir los logros realizados en esa vieja y en esta nueva etapa, se crea este blog. También será el canal de comunicación para todos los que se ofrezcan a vender cosas que ustedes tengan, y así agrandar la colección. Saludos y ojalá que lo disfruten!

martes, 30 de junio de 2020

Nostalgia masticable

No sé si ustedes le prestaron atención, pero si bien el aviso del analgésico infantil Tafirolito está en circulación desde el año pasado, recién ahora me estoy dando cuenta que ese “ito” como sufijo de la marca no es otra cosa que una inspiración del clásico Mejoralito, un recurso que también ocupó el denominado Desenfriolito. Lo más curioso todavía es que la marca Mejoralito como tal nunca existió, sino que en su lugar estos analgésicos siempre llevaron el nombre de Mejoral para niños y “mejoralito” a lo sumo podía ser un slogan, pero igualmente terminó teniendo la máxima popularidad hasta el día de hoy.
Mejoral está tan presente en el mercado argentino que muchos pueden creer que es un producto nacional pero nunca lo fue: nació tras la Segunda Guerra Mundial en México y con el correr de los años se fue extendiendo al resto de Sudamérica. En la Argentina fue producido inicialmente por el Instituto Massone y últimamente por Elisium, una farmacéutica propiedad de Grammon que desde 2017 pertenece a Roemmers. Tal vez los analgésicos infantiles que más competencia le hayan hecho son la Novalgina y la Aspirineta, pero la primera es un jarabe y no un comprimido y en el caso del segundo si bien aún conserva ese nombre y su agradable sabor, hoy se vende como un producto que “previene 1 de cada 3 infartos”, o sea cosa de grandes. También existieron las versiones pediátricas del Geniol y Ven-3, pero no con la popularidad de las anteriores. 



Para ilustrar tan icónica marca disponemos de diversos avisos: de los años 60 tenemos uno de 1965 y dos de 1968: su envase contiene una especie de enfermerita con la aclaración que es un rico analgésico masticable de vainilla. Luego veremos una publicidad de 1973, donde ya se muestra el envase y logo más recordados: como verán, es el diseño que seguirá presente en el resto de los avisos, el primero de 1986 y finalmente uno de 2004, en donde de una vez por todas asumen a “Mejoralito” como slogan oficializado. 



Ese último aviso también mantiene una diferencia muy importante respecto de los anteriores: para ese entonces Mejoral para niños estaba hecho de Paracetamol y no de Aspirina, un compuesto actualmente desaconsejado para niños debido a la alta probabilidad de provocar el denominado Síndrome de Reye, aquél que puede ocasionarse con una sobredosis del medicamento: en otras palabras un niño descuidado que se puso a comer entusiasmadamente una pastillita atrás de otra creyendo que por su gustito eran una golosina. Esto con el Paracetamol no puede ocurrir, y no pierde sus cualidades analgésicas. Así las cosas, hoy por hoy un médico difícilmente recomiende aspirina para un niño, contradiciendo a aquellos avisos de los 60 en donde sí se hacía.


No sabemos cuál será el destino de Tafirolito (que a diferencia de todos los otros no es rosado son amarillo y con sabor banana-naranja) de aquí en más, pero se le va a hacer difícil superar una marca tan cargada de historia como Mejoralito… perdón, quise decir Mejoral para niños.

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