A partir de las noticias que nos hemos enterado estas últimas horas, podemos decir que los siguientes avisos tienen más en común de lo que parece, a pesar de provenir de distintas empresas, épocas y países. La primera imagen corresponde a una enternecedora campaña publicitaria que la láctea argentina La Serenísima realizó en 1985 para reforzar su idea de gran calidad y pureza de su querida leche. Algo de eso sabían, ya que 25 años antes fueron los primeros que comercializaron leche pasteurizada en el país. Un poco más de cuarenta años después, podemos decir que lo que afirmaban en ese entonces, que "la experiencia no se puede comprar", es algo que la francesa Danone y la cordobesa Arcor desoyeron y se jugaron por todo, comprando la totalidad de la empresa que supo ser en su fundación de la familia Mastellone, como parte de un lento proceso iniciado a fines de 2015.
Tuvo momentos en los cuales casi se esfuma, pero al final el joint venture de Danone (reflejado aquí en dos avisos de sus lácteos españoles, un postre de 1985 y otro de 2004) y Arcor (representada por un aviso de su línea telefónica de consultas y dudas, de 1993) pudo concretarse y generó que la tradicional familia Mastellone (presentes en su proteínico aviso también de 1993 y el anteúltimo de su manteca de 2011) abandone la lechera que fundaron en 1929 en su totalidad. Una sociedad que arrancó hace 30 años con los franceses, algo que se notaba en la diferencia de logos que LS tenía a la vez: el rojo para los yogures y quesos en sociedad con Danone, el verde para los productos pioneros, los más claros descendientes de Don Pascual. Al margen de esto, tuvo también leves retoques en su tradicional tipografía, como la que se ve en la última imagen institucional de 2021, que corresponde a un rebranding concretado en 2019. Arcor, por medio de su nombre societario Bagley, se había sumado hace un poco más de una década, pensando desde entonces que llegaría el día que se quedarían con todo el tambo. Quedaron en el camino compradores frustrados, como el Grupo Eskenazi o IRSA, o los accionistas minoritarios que todavía quedaban, como el fondo Dallpoint.
Sólo el tiempo nos dirá para dónde marcha ahora esta sociedad, en un mercado donde los lecheros están bastante golpeados. Habrá que sentarse a esperar el paso del tiempo de la manera más serena posible, como lo vienen haciendo desde hace casi un siglo. Mientras tanto, se pueden quedar a contemplar la línea completa de productos de Mastellone del 93: de la querida botella de vidrio de la Cindor a los desabridos y flamantes yogures Ser. Del queso untable adquirido Casancrem, a otro adquirido: el García. De la súper innovadora leche con Hierro a los yogures con cereales Kellog's.
Yapa: una foto del frente de lo que fue una pequeña sede de La Serenísima en la provincia de San Juan. Esta planta distribuidora, en pleno centro, quedó abandonada por décadas tras su cierre a principios de los 2000, siendo fotografiada a principios de 2020. Antes de su venta al conglomerado de Mastellone, allí se ubicaba la usina y lechería San José. Sin embargo, nada de lo que ven en la foto (que ya estaba en absoluto abandono) hoy existe porque ese mismo año todo pasó a ser demolido para construir una estación de transbordo de la Red Tulum de colectivos....








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