Si está costando que el año arranque y fluya como se debe, lo mejor puede ser tomarse unas cucharadas (pero sin exagerar) de uno de los laxantes más famosos del país: Cirulaxia, que se jacta de ayudar de forma lo más natural posible a las mismas funciones de la naturaleza. Con algunos dibujitos que hoy encajarían perfecto con la estética actual y hasta caerían simpáticos, así se anunciaba este producto que perjuraba ser de origen vegetal y sabor agradable allá por 1981.
Aunque muchas otras marcas (como Feen-a-Mint, Dulcolax o Agarol) en los últimos años casi que han borrado el término Cirulaxia de los consumidores más jóvenes, sigue presente en el mercado de una manera minoritaria: no como la antigua presentación de jarabe frutal sino como "suplemento dietario laxante" en comprimidos, y sin confundir con la marca Ciruelax. Además de seguir en el imaginario popular al punto tal que un colectivo teatral cordobés se denomina así desde 1989...

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