Cuatro pequeños avisos aglutinados para ayudar al cuidado general y salir espléndidos a la calle: primeramente el "Champú" Sedal, en sus presentaciones líquidas, en polvo y en crema, tanto en frasco como en sachet, siendo este último de los más económicos que sobrevivieron al tiempo. Luego el dentífrico Pepsodent, propiedad de Unilever al igual que el Sedal. No existía el flúor pero venía el exclusivo IRIUM, capaz de dejar los dientes limpios y frescos. Mientras Sedal continúa en el mercado local con campañas con celebridades argentinas como Lali Espósito o Nicki Nicole, Pepsodent tuvo varios intentos por hacer pie en la Argentina sin mucho éxito. Hoy la multinacional holandesa explota ese mercado con la marca Close Up (ex Muy Cerca) que volvió al país en 2017.
Seguimos con la clásica Glostora, el indiscutido fijador del éxito para los que quieren que sus cabellos no se resequen mientras se practica deporte y que a la vez deje un varonil e irresistible perfume para la conquista. De las cuatro, la única marca que no pudo reinventarse adecuadamente y quedar atrapada en el tiempo en sus épocas de esplendor, entre los años 30 y 80 aproximadamente. Por último, el eterno renacido analgésico Geniol que desde 2020 le intenta pelear el negocio a otros grandes como Tafirol o Bayaspirina. Haciendo alusión a las neuralgias (término que la publicidad actual se olvidó de usar hace rato) la triple acción de Geniol ayuda también contra dolores de muelas y es capaz de reanimar y devolver el buen humor, aunque sin su tradicional personaje lleno de clavos. De todos los mini-avisitos, quizás el que más se acerca a la estética de los años 50 que ya estaba empezando a quedar atrás...

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