A principios de 1991 la revista Selecciones apuntada a este hemisferio publicaba una muy simpática nota del diario español El País del año anterior, sobre una noticia impactante para el mercado automotriz y por qué no el nostálgico: en 1990 Citroën había decidido dejar de producir su emblemático modelo 2CV, el antecesor del 3CV popularizado en Argentina. La noticia ya había empezado a cocinarse por parte de la automotriz en 1987 y a pesar de las protestas que generó, la decisión estaba tomada y siguió su curso.
Hoy por hoy es un modelo que despierta gracia y simpatía, incluso por quienes lo tienen como uno de sus primeros autos propios. Sin embargo, la nota rememora lo que fueron los entretelones del desarrollo del 2CV allá por Francia de mediados del siglo XX, las críticas e ironías que el modelo provocó en la prensa y distintas personalidades (incluyendo la recientemente fallecida Brigitte Bardot), y cómo a pesar de todo siguió teniendo éxito por su practicidad y bajo precio. Un auto con personalidad, compañero de aventuras y de muchas anécdotas y que evidenciaba una filosofía de vida de libertad y bohemia, a pesar de que a Mafalda no le gustara nada.
En el caso del 3CV en el país, fue producido localmente por la propia Citroën hasta 1982, cuando cierra la fábrica y pasa a ser reactivada por Eduardo Sai Lari, promotor de ahí en más de los modelos denominados "IES". Esta empresa tuvo su apogeo durante los años 80 incluso con la fabricación de modelos propios basados en Citroën hasta su quiebra también ocurrida en 1990, al tiempo que el auto primogénito 2CV dejaba de producirse en Portugal, el último lugar donde se estaba haciendo...


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