Para estos tiempos veraniegos, no hay nada mejor que
consumir bebidas frescas y nutritivas, como la que vemos en este aviso de 1945:
el legendario Vascolet de La Vascongada, aquél “preparado a base de leche, cacao,
malta y azúcar” que se convirtió en la bebida favorita de varias generaciones,
aquellas que la publicidad quiso retratar como muy enérgicas y deportistas. Así
como existían los fanáticos de cacaos como el Toddy, los de Vascolet también
tenían una hinchada grande. Con tan solo ver las presentaciones, realmente dan
ganas de probar este chocolate tanto en lata como en botella! Pero también los
formatos en polvo para preparar en casa y aquél que era como una pirámide y que
venía con sorbete también son recordados. Tal como su nombre lo evidencia esta
marca tenía un origen vasco evidente y desde sus raíces los inmigrantes
supieron traer sus tradiciones lecheras para la Argentina del siglo XIX. En
1908 Pedro Uthurralt es quien funda La Vascongada y todos sus productos adquieren
inmediata popularidad. Así que el Vascolet no está solo: lo acompañan en el
éxito los yogures y helados de la marca, los cuales hasta se podían tomar en locales
céntricos de Buenos Aires… hasta servían postres Banana Split! Es tal el suceso
de este chocolate que logra en los años 50 saltar el charco y volverse todo un
fenómeno también en el Uruguay, siendo producido en dicho país por Horacio
Fernandez SA. No sólo de deportistas corpulentos se nutría la historia
publicitaria de este cacao: en 1974 y aprovechando el mundial de Alemania nace
Alejandro Vascolet, un superhéroe que se lo sigue recordando por su manía de
caminar por las paredes y jugar al fútbol como Pelé después de tomar su bebida
favorita. La constante debacle económica generaría que las filiales uruguaya y
argentina tuvieran una historia bien diferente: mientras que la primera
prosperó y fue comprada por Nestlé en 1976 (junto a las marcas Copacabana y
Bracafé), la segunda quebró en 1980 y terminó como marca de segunda de
Parmalat, que a su vez tampoco tuvo un final feliz con el paso de los años. La
Vascongada tuvo numerosos regresos tibios en estos últimos años pero nunca
logró reinstalarse y pelearle algo de mercado a las grandes lácteas. No
obstante, en todos estos tímidos retornos Vascolet ya no formaba parte siquiera
del portfolio de marcas debido a su venta antes comentada. Algo similar le
ocurrió al Sandy, el histórico postrecito que también era de La Vascongada y
pasó primero por Parmalat para terminar en 2016 como chocolatada de Baggio. Igualmente
eso no quita que el Vascolet se haya vuelto uno de los tantos productos de
culto de la Argentina de otra época y que su botella o su lata aparezcan como
chapas conmemorativas en tantos locales de venta de regalos. Así que para los
que quieran volver a probar un producto como el Vascolet pero de este siglo deberán
ir hasta Uruguay o en su defecto pedir a alguien de allí que les traiga algo
con ese nombre, donde todavía persiste aquél producto que fue capaz de hacerle
frente a los imbatibles Cindor o Nesquik…
El Gran libro de las Marcas fue una recopilación de envoltorios, envases, publicidades y avisos sobre muchos productos: golosinas, galletitas, chocolates, alimentos, bebidas, medicamentos, productos de limpieza, cosmética, perfumería, higiene, etc. Lo comencé en 2002 y lo terminé en 2006. Llegamos al 2012 y, 10 años después, y con las posibilidades de interacción de la actualidad, decidí retomar las colecciones para agrandarla aún mas. Con el propósito de compartir los logros realizados en esa vieja y en esta nueva etapa, se crea este blog. También será el canal de comunicación para todos los que se ofrezcan a vender cosas que ustedes tengan, y así agrandar la colección. Saludos y ojalá que lo disfruten!
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