El Gran libro de las Marcas fue una recopilación de envoltorios, envases, publicidades y avisos sobre muchos productos: golosinas, galletitas, chocolates, alimentos, bebidas, medicamentos, productos de limpieza, cosmética, perfumería, higiene, etc. Lo comencé en 2002 y lo terminé en 2006. Llegamos al 2012 y, 10 años después, y con las posibilidades de interacción de la actualidad, decidí retomar las colecciones para agrandarla aún mas. Con el propósito de compartir los logros realizados en esa vieja y en esta nueva etapa, se crea este blog. También será el canal de comunicación para todos los que se ofrezcan a vender cosas que ustedes tengan, y así agrandar la colección. Saludos y ojalá que lo disfruten!

domingo, 16 de julio de 2017

Lysofobia a los gérmenes (1954)


“Para llegar más alto hay que saber cómo cambiar algunas cosas, sin llegar a modificar la esencia principal”: algo de eso le sucedió a la marca del día: a Lysoform lo conocemos como un desinfectante en aerosol que mata el dichoso 99,9 % de virus, hongos y bacterias: no hay otro producto que no haya logrado superar en popularidad. Sin embargo, muy poca gente sabe que esta marca es sumamente antigua e inicialmente comenzó produciendo talco, jabones y colonias, sumando luego un antiséptico y desde ese concepto se fue volviendo el desinfectante actual. Para comenzar, se puede decir que Lysoform es un apellido alemán, y también el nombre de una fábrica que se inauguró en Argentina a principios de los años 20. Su fuerte principal era la denominada cosmética infantil, para lo cual era habitual encontrar muchos bebés en sus avisos gráficos. Pero como podemos ver en nuestra primera imagen, que es de 1954, también era muy conocido su antiséptico, el cual ya dejaba ver el amor que esta marca tenía por los sitios infectados. En 1968 esta compañía es comprada por Johnson and Son, y de a poco se dedican a modificar los artículos que fabricaba: en 1970 lanzan el dichoso aerosol desinfectante, hoy considerado el “producto madre” de Lysoform, pero no generó en su momento una gran expectativa y rápidamente pasó al olvido. De esas épocas saltamos a 1998, año en el que Jhonson relanza la marca y se vuelve un éxito hasta el día de la fecha, tanto en el país como en el resto del mundo. Obviamente lo que triunfa en el mundo no es la marca argentina, sino la fórmula antibacterial que en otros sitios tiene otros nombres: existen los desinfectantes Fantastik, Windex, Lifeguard y Oust, por ejemplo, que también son de Johnson y también comparten el slogan del 99,9% mortal. Lysoform es el nombre que tiene este producto sólo en Argentina, Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay. Por esta razón es que puede existir en España una compañía dedicada a la fabricación de productos desinfectantes y también llamarse Lysoform y no tener ninguna vinculación con la firma de Johnson. Además, el Lysoform español nació 10 años antes que el Lysoform argentino. Tampoco hay relación con la marca Lysol, que aunque suene parecida pertenece a Recckit Benckiser. Con el éxito de la marca como desodorante se fueron sumando luego otras presentaciones, como el “Toque” para baños, el limpiador líquido (con sus respectivas recargas económicas), la canasta líquida para inodoros y hasta la variedad que se coloca en los aparatitos con sensor de movimiento, que se accionan solos. El “olor Lysoform” pasó a ser la fragancia original, a la que se le fueron sumando los aromas cítrico, lavanda, bebé, aire de montaña y floral. Podría decirse que se trata de una marca con una muy buena imagen, con aromas que resultan agradables y que inspiran cierta seguridad, aunque esto no significa que hayan estado exentos de polémicas: como el tamaño de las hamburguesas de Mc Donald’s, siempre estuvo en tela de juicio si la frase de su slogan (sobre el 99 y pico) era verídica o no. En realidad se trata de una frase marketinera que trata de ser lo más sincera posible sobre cómo funciona el producto en sí. Es una manera elegante de decir que son casi infalibles, pero en lugar de poner el muy difícil de creer 100% prefieren decir 99,9%. Además, entre el bendito número y la palabra “mata”, en el medio aparecen las poco recordadas palabras “en un”… es decir que Lysoform puede llegar a matar alrededor del 99,9% de gérmenes, pero también puede que no. Es por eso que este slogan puede sonar a verso, pero lamentablemente no está faltando a la verdad y no hay nada de ilegal o engañoso en utilizarlo. La publicidad del lado derecho es de 2011, y ya corresponde a su actual período de éxito, bien lejos de sus épocas sepia donde se dedicaba a comercializar productos para bebés, pero el destino le deparaba darle alegría a muchos obsesivos de los gérmenes…

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