El Gran libro de las Marcas fue una recopilación de envoltorios, envases, publicidades y avisos sobre muchos productos: golosinas, galletitas, chocolates, alimentos, bebidas, medicamentos, productos de limpieza, cosmética, perfumería, higiene, etc. Lo comencé en 2002 y lo terminé en 2006. Llegamos al 2012 y, 10 años después, y con las posibilidades de interacción de la actualidad, decidí retomar las colecciones para agrandarla aún mas. Con el propósito de compartir los logros realizados en esa vieja y en esta nueva etapa, se crea este blog. También será el canal de comunicación para todos los que se ofrezcan a vender cosas que ustedes tengan, y así agrandar la colección. Saludos y ojalá que lo disfruten!

jueves, 6 de marzo de 2025

Este llamado fijo es para vos



Hoy los teléfonos fijos están relegados casi a estar juntando polvo en las esquinas de las casas y que sean ocupados más que nada para encuestas políticas o llamadas de telemarketers, pero durante décadas fueron el instrumento principal de comunicación de una casa. Y durante los años 80 y 90, cuando los celulares sólo pertenecían al nicho de altos ejecutivos, era habitual que se vendieran modelos de lo más vistosos y que aparecieran artículos exhibiendo su gran variedad, dejando bien en el pasado el vetusto y cuasi monopólico modelo negro de baquelita.
 Podíamos encontrar un artículo en 1985 de parte de la revista Playboy, donde una rubia enredada en el infaltable cable nos presentan modelos que ya nos anticipaban que "los teléfonos ya son otra cosa": con discado automático, reloj automático, radio-reloj (AM y FM), parlante, eliminador especiales de interferencias, con función intercomunicador y hasta versiones primitivas de lo que luego sería el futuro identificador de llamadas.
En la década siguiente, entre convertibilidad y privatización de las líneas habrían más posibilidades todavía para elegir: en Marzo de 1995 la revista Noticias publicaría una breve infografía sobre nuevos modelos con marcas aún existentes como General Electric o Panasonic, ahora siendo capaces de ofrecer contestador automático (ya dejaba de ser un aparato aparte), regulador de campanilla, rediscado y el inmenso avance del inalámbrico, para empezar a practicar para cuando se tenga un celular.
En las décadas siguientes los avances serían mucho menos espectaculares para estos aparatos que pasarían a verse cada vez más como un mueble antiguo que el revolucionario objeto de antaño...

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