El Gran libro de las Marcas fue una recopilación de envoltorios, envases, publicidades y avisos sobre muchos productos: golosinas, galletitas, chocolates, alimentos, bebidas, medicamentos, productos de limpieza, cosmética, perfumería, higiene, etc. Lo comencé en 2002 y lo terminé en 2006. Llegamos al 2012 y, 10 años después, y con las posibilidades de interacción de la actualidad, decidí retomar las colecciones para agrandarla aún mas. Con el propósito de compartir los logros realizados en esa vieja y en esta nueva etapa, se crea este blog. También será el canal de comunicación para todos los que se ofrezcan a vender cosas que ustedes tengan, y así agrandar la colección. Saludos y ojalá que lo disfruten!

domingo, 18 de agosto de 2019

Para niños que piensan demasiado

Para este día del Niño decidimos hacer un regalo especial, algo entrañable para ex niños de otras décadas y que los actuales pueden conocer como un breve pero intenso producto infantil.
El mundo de las revistas para chicos tuvo miles de propuestas en los años en los que este tipo de publicaciones eran verdaderamente populares y no había Internet que valiera para conseguir la preciada info escolar. La antinomia Anteojito – Billiken fue durante años el sitio donde se concentraba la mayor cantidad de consumidores: detrás podía seguir Cosmi-k, Mundo Infantil, La Hojita, Cordones Sueltos, Genios, AZ Diez, Croniquita, Alfabeto o La Nación de Los Chicos según la época, pero algunas editoriales que estaban pasando por un buen momento se animaban también a ese mercado saturado. Fue lo que ocurrió en 1982 con Ediciones de La urraca (la responsable de Humor) que a principios de los 80, en los últimos meses de la Dictadura Militar, se animaron a desdoblar su público y apuntar también a los más pequeños: nace así Humi, la publicación que originariamente salió entre el 82 y el 83 (en total 39 números) pero que también salió brevemente entre 1991 y 1992, en un período desconocido por muchos. Sólo el primer aviso de estas imágenes corresponde a la época dorada (1983) mientras que el resto son noventosos, épocas en los que la revista se volvió mensual. Todo parece indicar que ese número de fines de 1992, en donde se anuncia el póster de Jazzy Mel, fue el último definitivo.
En un mercado tan prolijamente dividido, Humi trató de tener su propia personalidad de manera quincenal: no podía competir con la avasallante cantidad de información escolar que traía Anteojito (si bien algo de eso traía con los denominados “cuadernillos”) así que intentaba tener más contenido para pasar bien un rato (con juegos, cuentos e historietas), asemejándose tal vez más a Billiken. Sin embargo, teniendo en cuenta la línea editorial colaboracionista de Editorial Atlántida, Humi hacía la diferencia con el tipo de valores que pretendía imponer desde sus páginas: entretener pero de ninguna manera ser una publicación light o pasatista.
Para los que ya conocían a Humor o SexHumor, probablemente encontraran en Humi ilustraciones y nombres que les resultaban familiares: supieron pasar por allí Raúl Fortín, Alfredo Grondona White, Marín, Migliardo, Tabaré, Carlos Nine, Eduardo Maicas - Carlos Trillo, Pipi Spósito, Garagoya, Rep, Hugo Paredero, Izquierdo Brown, Pez, Fontanarrosa, Podetti y por supuesto un Cascioli… pero Mauro, no Andrés. También complementaban la propuesta Ema Wolf, Laura Devetach, Leticia Uhalde, Oche Califa, Silvia Shujer, Graciela Montes, Laura Linares, etc. Semejante cantidad de nombres serían altanamente valorados conforme pasarían los años: a medida que pasó el tiempo y se fue madurando, no fueron pocos los que agradecen haber sido educados por ellos, o bien haberse dado cuenta que aquellos que eran desafiantes e irónicos desde Humor también eran capaces de hablarle a los más peques usando un lenguaje muy similar, bien lejos de la subestimación.
Un trabajo tan artesanal efectivamente estuvo siempre lejos de conseguir los números de ventas de las revistas infantiles más populares, pero bueno, ellas también tenían lo suyo. Tampoco van a perder su atractivo particular por tratarse de publicaciones “mainstream” pero a pesar de ello puede que hayan sido revistas más impersonales y frías que lo que Humi (la revista grande de Humor Infantil, como se autodenominaba) proponía.  
Si bien la edición de los 80 supo durar un poco más, ni la propuesta ochentera quincenal ni la noventera mensual fueron grandes negocios, y desparecieron al poco tiempo. Sin embargo, varios siguen recordando creaciones de la publicación: Humi (sí, también era un personaje de historieta junto a la pulga, el piojo y Paquito Dermo), Los Bespi, Los Alcornoques, Baldosa Floja, Bicherío, Humberto y Garrapié, Música para pibes enchufados, Humi Sapiens, Sonoman, Frac Aso, Las Vacas Ninja, El Cachuso Rantifuso y decenas de artículos con temas sensibles para chicos como educación sexual o la democracia y el autoritarismo vistos de una manera bien amena y comprensiva, además de ciertos detalles de ayudaban a ver la historia argentina de manera un poco más completa que la que se veía en otros medios…  











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